Ya lo ha dicho Inca Kola hasta rabiar: el peruano es creativo.
Pero la creatividad no tiene por qué chocar con los derechos del otro. Así nos enseñaron en Cívica, pues: mis derechos terminan donde empiezan los de los demás. Pero como ya nos advirtió la Comisión de la Verdad, el peruano no tiene aún interiorizado eso de los DDHH muy bien. Si queremos llegar primero, nos colamos; si queremos avanzar más, metemos el carro; si queremos ir al baño, vamos al arbolito. Sí, pues, cuando don José de la Torre Ugarte, autor de la letra de nuestra canción patriótica, compuso el himno nacional no imaginó que lo entenderíamos a nuestra manera: Somos libres. ![]()
Ahora que el verano nos toma de sorpresa, estas prácticas creativo-sádicas libertinas del macho peruano se evidencian en la calles de nuestra ciudad. Perdone Ud. si se encuentra en las fotos que iremos recogiendo en los próximos meses, pero alguien tenía que decirlo. Sea lo más creativo y libre que desee, pero recuerde que un paseo tranquilo por la calle, un paisaje relajante y una buena digestión son derechos de todos. Respeto, varón.
Una cosa es cierta: cuando el sol quema y estamos en la privacidad de nuestro hogar u oficina, utilizamos los recursos tecnológicos típicos para echarnos un buen ventarrón encima: desde el popular abaniqueo con periódico-revista-volante-agenda a la mano hasta la ubicación estratégica de un ventilador frente a nuestro escritorio, cama, ducha y automóvil. Desde un buen baldazo de agua en el patio de nuestra quinta, un remojón de cabelleras en el baño, una piscina inflable en el jardín o nuestro potentado equipo de A/C japonés.
Sin embargo, en la vía pública, el peruano se transforma. Hay una necesidad de convertir la creatividad en un símbolo, en un estandarte de expresión, en un grito de libertad: el macho peruano dobla el extremo inferior de su polo sobre su pecho, publica a todo color una esfera peluda con orificio y -porque no solo queda ahí- la soba con febril pasión. Exhibir esa medialuna integra nuestro país en un abanico de personajes nunca tan parecidos: el mecánico que nos da la bienvenida en el taller, el piraña que pasa junto a su “mancha” por nuestra calle, el “broder” que camina por el malecón de Playa Bonita, el adolescente que busca juegos de Nintendo Wii en Polvos Rosados, todos auscultan su ”frontis” en un jugueteo febril y descuidado.

La barriga, evidentemente, es un signo de abundancia, de boyante situación, de haber tenido una buena madre preocupada esperando con un plato de bisteck a lo pobre y a unos amigos incondicionales con cerveza siempre en mano en el parque, callejón, barrio o centro de estudios en algún momento de nuestra adolescencia y juventud. Pero, hombre, no tenemos que llevarla afuera como si fuera una herida de guerra y menos, darle cariño con nuestras manos a vista y paciencia de todo correcto peatón.
Este procedimiento nunca es realizado en la privacidad de hogar: recordemos que más allá de una excelente y eficiente técnica de ventilación, es un ritual que ostenta tetosterena 100% peruana y que debe ser exhibida. Este sobajeo -muchas veces- por debajo del polo (los más pudorosos) es una costumbre que adorna las calles de nuestros distritos con un estilo, un caché urbano de apropiación del espacio único e indiscutiblemente efectivo.
Lamentamos que la creatividad se restrinja mayormente al varón en esta clase de prácticas. Sería interesante conocer los artilugios de las damas peruanas para ventilarse este verano. Estaremos atentos.
yo tengo una foto tuya haciendo exactamente lo mismo.
ahora que eres famoso, la usare en tu contra.
MUAJAJAJAJA
Lean la perspectiva de la panza peruana en el Editorial de esta edición de Etiqueta Negra.
Es repulsivo ver las prominentes barrigas masculinas?
Las mujeres no andan en verano en tops con total libertad?
Es esto un acto de discriminación estética estimado chuto?
(en tono irónico-buena-onda)
SaLudos!
[...] Pero es que tanto y tanto se repite la exigencia de la ley de ponernos el cinturón que cual adolescente buscapleitos preferimos desafiar la muerte, hacer “la del vivo” y pasar todos los Operativos de Tolerancia de las carreteras con este amague de seguridad malhecho. “Es que apreta“, es el argumento que esgrimen audazmente los choferes (oigan, seamos conscientes de que la voluminosidad del abdomen perucho es parabólicamente más amplia que l…). [...]