
Viajamos en el metro londinense sumergidos en el aburrimiento que el Primer Mundo nos condena regala cachacientamente: nadie suda (aire acondicionado, salvo el “rush hour”, aunque aún así sudan en seco), nadie pela una naranja entera y bota los bordes blancos en el piso (respeto, que le dicen), nadie escupe por la ventana (pudor), nadie nos obliga a ”colaborar”, “pagar con senci’o” o “buscar sitio al fondo” (libertad), y lo ¿mejor? de todo, nadie negocia 50 tipos de tarifa distintos local-urbano-mediourbano-directo-escolar-universitario y sus combinaciones (ley “que” le dicen). Un sistema electrónico GPS virtual nos avisa exactamente qué líneas llegan, ya llegaron y llegarán con exactitud envidiable. Una voz en autoparlante nos recomienda no dar propina a los mendigos, distanciarnos de las puertas y antes de posicionar nuestro pie en tierra firme un gran anuncio amarillo nos grita en el piso: MIND THE GAP between the train and the platform (o sea, “Guarda con el hueco“).
El famoso MIND THE GAP nace en 1968 en el London Underground (o “Tube” como popularmente se le conoce) como sistema preventor de accidentes a través de esta frase emblema de los ingleses por la cual se recomienda tener cuidado con la distancia entre la plataforma y el vagón al subir, bajar o esperar el tren. Nuestra sensibilidad perucha se enternece ante esta mano caritativa londinense que intenta salvaguardar nuestra integridad y, de pronto, nos sentimos teletransportados como los chiquillos de la serie ochentera “Calabozos & Dragones” a la dimensión de nuestra urbanoide choledad: en vez de la puerta automática, presenciamos el chirrido
de la puerta de la combi activada por la mano del cobrador adolescente y musicalizada con su “Todo Benave-larco-arequipa-tacna-wilson” y la frenada feroz del amigo transportista.
No escuchamos el “Stand clear the closing doors, please” (o sea, el “Guarda con la puerta que te chanca el pie” que jamás oíremos del cobrador) y nos debatimos entre dos dimensiones unidas por un solo paradero. ¿Estamos soñando? ¿Es toda esta sobreexagerada caricatura del orden londinense un paradero boca arriba de nuestra lima gris?
Nos visualizamos en Lima: sabemos que tenemos que parar en la próxima esquina y programados para el desenlace de esta aventura urbana diaria, renunciamos a nuestra primera persona y no decimos “Bajo en el paradero” sino que preferimos tercerizar el pedido y lanzarlo en formato de arenga pública “Paradero baja” (es como si creyéramos que repitiendo el mismo código del cobrador, el chofer nos hará más caso). Y lo hace, pero no pretende parar del todo pues debe cumplir con sus tiempos antes que los apuntadores les lancen el “5-3-1″ fatal que evidencie su demora, así que aún a 40km por hora, se abre la puerta y aparece el Mind the Gap en versión peruana: “Pie derecho“, que no es sino el tip criollo con la que la cultura combi nos “recomienda” saltar sin mayor daño, es como un “yo que tú, pongo el pie derecho al bajar“. Si no bajamos a tiempo empieza a sonar el desesperante claxón de la combi emulando la canción infantil “La Cucaracha” o el cireo de un picarón Guachimario.
Basta de ironías, de mezquindades, cholegas. Al César, lo que es del César. Londres podrá tener su metro, su voz de autoparlante y su Mind the Gap dibujado en todo paradero, pero nadie nos quita que dentro de la incivilizada rutina de muerte, descuido, informalidad y salvajismo de nuestra dimensión combi, el cobrador muestra su lado más humano, la gentileza propia de caballero medieval y nos insta a cuidar nuestra vida a su estilo. ¿Por qué lo hace? ¿Para cuidarnos?, ¿para evitar la “multa” (el trámite) que le cause nuestra muerte en el pavimento?, ¿es un mensaje subliminal del amigo cobrador que nos desea comenzar “con pie derecho” nuestro día laboral cual frase motivadora de Ricardo Belmont? En todo caso, ¿importa por qué lo hace si cuando lo hace, nos aconseja y nos salva?
Así como en el cuento de Cortázar que inspira el título de este artículo al personaje nunca le queda claro cuál es el sueño y cuál la realidad, volvemos al vagón londinense, saltamos el hueco y extrañamos más que nunca nuestra horda de combis: pareciera que el vínculo entre las dos dimensiones de paraderos es innegable y que sólo nos separaran kilómetros, un oceános y unos “cuántos” numeritos en el PBI.
Me ha pasado ese ”nadie sabe lo que tiene, hasta que lo pierde”, he extrañado a los cobradores de combi, a los choferes que comen gelatina, a los dateros que te ayudan cuando no sabes qué carro te lleva.
Cuando el carro no estaba lleno, he hablado y reído con los choferes y cuando estas en otros sitios extrañas eso, la cercanía de la gente y la confianza (aunque no muchos de ellos la generen).
Ufff… como me ha gustado este post, es lo que me pasa a mi muy seguido, recuerdo y recuerdo lima y sus cosas, buenas y malas.. extranhandolas mucho…
Eso si, si bien no he visto cascaras de naranjas enteras en el suelo de vagones del metro en londres (sera que no lo uso mucho), el piso de los buses en londres es un muladar! esas cajitas de pollo, esos papeles tirados donde llevan sus papitas o ‘chips’, botellas, y x supuesto todos los diarios gratis del dia, entre otras cosas.. todo en el suelo del bus.. Puedes escuchar el ruido de todos los objetos rodando de un lado a otro en cada curva! ..en mi opinion mucho mas sucio que los pisos de las combis en lima..
Ah! en lima a mi si me dijeron un par de veces : ‘Cuidado con la puerta’ =)
Buenas Noches:
Que buen post amigos.
Pero quisiera recordarles que en las combis no te dicen Pie derecho, porque es imposible bajar de una combi poniendo el pie derecho y “a la volada”.
En “las custers” y “microbios” encontramos el famoso pie derecho.
Quisiera comentar algo que me intriga, ¿porqué la mayoría de mujeres(y algunos hombres también) al momento de bajar, pone su pie izquierdo y lo hace de espaldas al sentido en el que se mueve el vehículo?
Más allá de las faltas que puedan cometer los “enemigos transportistas”, tenemos que cuidar nuestra vida(Claro, a menos que quieras suicidarte).
Hasta pronto.
el sueño de todo cobrador y chofer es que todos bajen con el pie derecho, para poder arrancar inmediatamente o incluso durante la bajada o mejor! para no frenar del todo! para que frenar, no?
Claro, pero al mismo tiempo terminas pagando 20 veces más (la tarifa más barata) y pudiendo ser asesinado por un policía desesperado si es que realmente tienes mala suerte…
No pues, en las comparaciones nunca está la solución.
Nos encanta que nuestros cholegas en otros países se hayan sentido identificados con este tema porque una de las ideas del proyecto de Choledad Privada es despertar lo que en la distancia nos une a nuestro país.
Extranho el ‘Avanzen, al fondo hay sitio’ de la 48 o la 34. No recuerdo si existian las combis asesinas a principios de los ochenta. En los suburbios de California, movilizarse en bus es deseperante. Cualquier ruta te toma el doble o triple de tiempo que tomarias usando tu propio vehiculo. Si el ’schedule’ dice que el bus visita tu paradero a las 9:50 y tu llegas a las 9:51, tranquilo no mas espera el siguiente bus que pasara exactamente 30 o 60 minutos despues, segun el schedule. Por supuesto tambien que si el bus llega a tu paradero a las 9:45, pues habia poco trafico, entonces esperara alli por cinco minutos hasta ajustarse nuevamente al schedule. Los anhos fuera de Lima me acostumbraron a la puntualidad. Cuando en Lima me invitan a una fiesta a las 6:00, generalmente espero 2-3 horas a que la mayoria de invitados arriven. A veces hasta me ven con mala cara por llegar tan ‘temprano’. Es verdad que los tiempos cambian.
A mis 19 nunca había viajado tan seguido en combi, ya que las distancias donde vivo no lo son tanto como en lima y te permiten pagar o “chapar tu taxi” , en mis últimas semanas de vacaciones en la “loca y acalorada lima ” experimente tantas anecdotas que lejos de hacerme enojar me hacían reír y decir omg! Vivo feliz en trujillo.
Si bien es cierto hay muchas cosas que nos molestan como : los malos olores, las ventanas sin abrirse aunque estés en un verano infernal, los faltosos que se aprovechan cuando estas parada para hacer sonceras , el cobrador abusivo, las carreras estilo caminos del inca, la golpeada de puerta como quien te dice “circula pe”, nadie respeta tu carnet universitario , el regueton o la cumbia a full volumen como : la culebritica za za za moviendo el cuerpito za za”, el que nunca te dejen en el paradero, hacen sonar en tus narices las monedas para que pagues tu pasaje y pobre que le pagues con billete jijiji, fuera de ello hay algo muy gracioso y son las “Típicas palabras del cobrador peruano ” , apuesto que se les hacen familiares:
“pagando con sencillo pe varón she conshiente”,”sajes sajes…….”,”paga completo chochera”,”ya pe causa exigente eres”,”baja que el tiempo corre? “,”al fondo entran 4″ , “te bajas pé”,”pie derecho”,”apeguese”,”asencilleme”,”cruzando te dejo”,avanza pues tío!!”,habla vas?,”no hay china”,” colabora pe o te bajas choche “,”aconcientese ps varon”,”se breve pe flakita” ,”flaka, acomodate ahí que entran cuatro, avance pa’ atras que hay sitio” . jajaja y muchas más…..
¿Habrá el “aproveche, aproveche”, que se usa cuando hay luz roja y la combi se encuentra a mitad de cuadra (o en el segundo o tercer carril) y el fercho no tiene ganas de llegar a la esquina y meterse a la derecha?
Sí pues, a quién no le ha tocado vivir esas anécdotas viajando en combi. Y de hecho rememorarlas con los amigos es recontra divertido, pero creo que si bien puede ser gracioso a veces (es decir, cuando no te hace llegar tarde a tu destino o cuando no tienes que viajar cual sardina enlatada, o cuando no te puntean o te roban) es algo de lo que uno no puede sentirse orgulloso para nada, es más, el sistema de transporte público debería cambiar radicalmente. La verdad es que yo no extrañé para nada a las combis cuando estuve en Europa, todo lo contrario, me sentía feliz de no tener que hacer acrobacias para conseguir un asiento o tener que dar de gritos para bajar en algún lugar probablemente prohibido. Seamos realistas, como algo anecdótico y temporal el cobrador, la combi y los stickers de Condorito que nos aconseja a pagar con sencillo pueden sacarnos varias carcajadas, pero vivir con eso es estresante, contaminante, poco práctico y poco eficiente.
Práctico sí resulta, o no Centurión? Como bien cuenta Carlos el tema del schedule perfecto e imperturbable en otros países, no nos haría llegar increíblemente más tarde a los peruanos que no estamos acostumbrados a usar la puntualidad en nuestro día a día? Seamos honestos, es práctico para nuestro modus vivendi, las combis y su desorden nos permiten mantener institucionalizado el desorden y el capricho de nuestros horarios, de parar lo más cerquita a nuestra casa que sea posible y tomar taxis que nos sacan de apuros en cualquier esquina sin paradero.
El “Mind the gap” no podría ser utilizado también como un recurso alternativo al “no te me iguales”? Algo así como “yara con la distancia chochera, que hay una bien grande entre nosotros”?
Si el Peru dice que tiene mas de 30,000 millones de dolares en reservas internacionales. No seria chevere que se hiciera un metro en Lima con 3000 mil milloncitos?
Que envidia ver que en vez de perder tantas horas estancados en el trafico, los otros paises pueden, gracias a sus metros, llevar a sus ciudadanos mas rapido de un lado a otro.
En Munich, Madrid y San Francisco se vuela en los metros a velocidad constante y jamas ,ni por un instante, se extranan las combis.
Zarita
jajajajajajaja me encanta esta pagina, los felicito! me hacen reir mucho y tener mas presente al peru.
desde entonces solo me subo a las guaguas si hay asiento disponible adelante.
debo decir que yo si he extrañado un poco las combis y la facilidad con que se encuentra transporte en lima todo el tiempo.
digo que lo extraño porque no vivo ni en estados unidos ni en europa. hace un bien tiempo vivo en la republica dominicana y el transporte publico aqui es una cosa increible!! (aunque aqui pronto tendran su metro), pero quiero referirme espeficamente a las “guaguas” que serian lo que son las custer alla en lima. las “guaguas” aqui tienen unas sillitas que se desplegan en el centro del vehiculo, en el pasillo, conforme la gente se va acomodando atrás (tambien meten como 8 atras) van abriendo las sillitas y sentando a la gentey cierran el pasillo por completo y si tu estas atras y quieres bajarte tienes que gritar muy fuerteeee (porque aca tambien se escuchan la musica a muuyyy alto volumen) y cuando se para la guagua, todos los que estan sentados en el centro tienen que pararse y asi cada vez. la primera vez me desespere, queria salir por la ventana de atras o volar por encima de las cabezas, felizmente, la gente amable aqui se dio cuenta de mi desesperacion y gritaron por mi
muchas memorias .. sobretodo de la adolescencia. todas esa frases son clásicas del cobrador porque el chofer casi siempre se la pasa mudo excepto para mecharse con otros conductores o KOMBISTAS.
Sin embargo, a pesar de la tenrura que este relato provoca en nuestra memoria colectiva, tengo que decir que nuestro sistema de transporte estresante y contaminante asi como nuestra mala costumbre de llegar tarde a todos lados y tirarnosla de comodones “bajando siempre en la esquina … pero de nuestras jatos” tiene que terminar YA!!!!!.