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Bien Taypá

Activando y desactivando choledad Parte 1: brindis y despedidas

On = Prendido, activado
(una parte del mundo ya está en inglés, complétala en Choledad Privada)

¿De qué formas y a través de qué manías los peruanos activamos nuestra placentera y hermosa choledad cuando la vemos apagada, aburrida, en picada? Vayamos a los espacios más simples de nuestra interacción donde el peruano sabe cómo hacer vibrar esa cíclica manera de exudar choledad. Aquí presentamos dos primeras modalidades que Choledad Privada quiere compartir sobre el ON CHOLO:

Modalidad CHOLO ON 1 = ”Incitar al Salud”

Aunque hay varias hipótesis del origen del famoso “Salud” cuando se liba, todas coinciden en que 1) se trataba de una estrategia para apaciguar la desconfianza ya que los reyes brindaban a la salud del otro chocando sus copas para que se intercambiaran líquidos y cualquier intento de envenenamiento quedara frustrado y 2) se trataba de un deseo ferviente de apelar a la salud por los favores conocidos que se sabían del vino después de las cenas romanas y europeas. Curiosas estas dos hipótesis aterrizadas en el caso del Perú donde somos una sociedad por esencia desconfiada y donde no precisamente se toma en honor a la salud que se nos desea sino en honor a la resaca (sino consíganse un Ron Bacardí, un Punto G o esos sobrecitos de Pisco Sour en polvo para que vean que al día siguiente lo último que tendrán es… SALUD).

Así, en medio de una conversación que de pronto se apaga, cuando los ánimos se bajonenan, los chistes “rojos” se acaban y se empieza a hablar del clima o de Alan, surge la estrategia más glorificadora del peruano de salvar el momento: alguien grita “Un SALUD pues” (con una mueca además clásica donde hace notar que está entrando en peligro de extinción la felicidad), y ON, todos se activan, se animan, bailan, ríen, como si el choque de vasos sirviera de pilas Rayovac o Duracell y fuéramos como el conejito de la propaganda, listos para seguir con la juerga una buena media hora más. Ese SALUD inoculado con precisión permite gritar a los 4 vientos que la estamos pasando bien y cual alarma despertador, esa arenga a lo Mel Gibson no nos permite olvidar que seguimos en la juerga y que somos sujetos activos de esta comunidad.

Es costumbre más arraigada en provincia (aunque en Lima también la ejercemos), el ritual de pasar la botella de cerveza y un único vaso para el grupo de 15 y activar el pase del líquido elemento de manera más rápida con ese gentil pero enfurecido “Salud” que te regaña el haberte demorado tanto con el vaso en esa eterna broma de “¿estás calentando la chela o qué?”

Modalidad CHOLO ON 2 = “Decir chau 16 veces en una misma noche”

¿Cuántas veces nos despedimos los peruanos? Como buen especimen afectivo y aferrador, le cuesta reconocer que, cual canción de Héctor Lavoe, “todo tiene su final” e intenta alargar su despedida con la siguiente estrategia:

Estás en una reunión en casa de los amigos, de pronto aparentas sorpresa cuando preguntas la hora ”Aaaaala, ¿tan tarde?” y empieza la despedida en versión “la Historia sin Fin”. Dices “Chau” pero te acuerdas que debías preguntar un par de cosas más, luego vuelves a decir “Chau, cuídate“, y en mitad del beso o de abrazo, surge una broma colegial, una noticia sorpresiva o una nostalgia impronta de dejar el lugar de la juerga, así que te ríes otra vez y vuelves a despedirte “Chau, chau“. Te subes al carro, bajas la luna apresuradamente y gritas la despedida pero con “chapa” o chiste incluido: “¡Chau, cabezón!” (ah, sí, porque cuánto más cerca del final se está, más libre se siente uno de decir las pachotadas que uno quiere, y porque siempre en todo grupo hay un “cabezón”).

Cual procesión, pareciera que nuestro paso por el umbral de la despedida, no fuera otra cosa que una artimaña perucha por hacer notar la partida, por dejar la huella urinaria necesaria antes de abandonar el lugar, por rechazar neciamente toda posibilidad de la no-figuración, artimaña que nos permite dejar activa nuestra presencia hasta en el último segundo de nuestro espacio social. Cuando ya estamos solos, nos cae el cansancio encima, el malhumor y las preocupaciones domésticas y laborales, nuestra choledad social se termina de apagar y no hay “salud” ni “chau” que pueda salvarla.

 (Pronto, más modalidades ON y OFF de la choledad. Continuará…)

Discussion

12 comentarios for “Activando y desactivando choledad Parte 1: brindis y despedidas”

  1. yo soy cholaza pero yo soy IN

    Comentado por Mariella | Abril 24, 2008, 18:26
  2. No te olvides de la típica sesión del “yo te quiero yo te estimo”, perpretada por ese amigo tuyo, que siempre es el más borracho, y que decide sincerar sus sentimientos amicales más intimos en su borrachera, precediendo la recatafila de cualidades que puedes tener tú, de un problema serio o dizque serio, y que vuelve a terminar en abrazos, apretones y besos que lindan con lo “rarón”. Un clásico!!!

    Comentado por ACV | Abril 24, 2008, 19:05
  3. Ta’mare, yo era el cabezón de mi grupo, hasta que me fui a Canadá… y recuerdo haber pasado la botella con el vaso, con su clásico “ley de la ballena: el que la seca, la llena”, y su respuesta de “no ‘copare’, la ley del tiburón: que la llene otro hue***”, así como las despedidas largas, en la que más de uno te dice “oe, el que mucho se despide es porque no se quiere ir”.

    Comentado por Mario G! | Abril 24, 2008, 19:33
  4. O cuando las cosas se aburren un poco (y la gente está ya algo picada) es clásico entretenerse viendo lo que hace el más borracho del grupo: a quién le grita, a quién abraza, a quien escupe (?), a quien insulta.
    Es el centro de atención hasta que encuentran algo más interesante que hacer, ver o escuchar. Una buena canción suele ser su reemplazo, así todos se ponen a bailar, luego de reír, y lo dejan muriendo en alguna esquina.

    Comentado por Leslye | Abril 24, 2008, 23:19
  5. Bastante certero este adelanto del interruptor binario anímico de la choledad. Siento mucha nostalgia por las fiestas hasta la madrugada, aguadito incluído, pero para nada el acoso de quienes (por lo general, los señores mayores ya bastante picaditos), vaso en mano, te perseguían e instigaban a brindar “sólo una vez”. Pero cómo hacerles comprender que ni me gusta la chela, ni la necesito para divertirme igual que ellos…qué incómodo. Si hasta se ofendían…
    Y el segundo punto, jajaja, no me había percatado, pero es tan cierto. La despedida tiene varias paradas hasta su destino final. Como la percibo yo: primero, el umbral de la puerta…luego acompañar al que se va hasta el auto…seguirla con la puerta abierta…luego con la luna abierta…y finalmente, terminarla con señas a través del espejo retrovisor. Mínimo unos 20 minutos para decir “chau…” Y es que los cholos somos sociales y chismosos por naturaleza. Después de todo, la choledad, en soledad, no se disfruta (o se sufre) igual…
    Saludos a todos, buen fin de semana.

    Comentado por Canelita china | Abril 25, 2008, 15:07
  6. falta que, cuando te despides, alguien a quien no recordaste, se te acerque o grite “despidete pes won”… o sea, todos quieren despedirse si o si, personalmente

    Comentado por Imberbe_Muchacho | Abril 26, 2008, 14:10
  7. y no hablemos de las despedidas de las fiestas infantiles…. pucha, siempre sale alguna tía/abuela con tres porciones de torta para los q no fueron….

    Comentado por saltamontess | Abril 29, 2008, 0:37
  8. [...] Porque lo prometido es deuda, más modalidades en versión “todos los derechos reservados” que el peruano utiliza (in)conscientemente para activar su choledad en los espacios sociales de su diario vivir (repasa las Modalidades 1 y 2, aquí): [...]

    Comentado por Choledad Privada » Blog Archive » Activando y desactivando choledad Parte 2: aplausos y claxones | Mayo 3, 2008, 1:52
  9. y las despedidas por teléfono?

    siempre me pasa de vueltas ver en las series gringas como llaman, hablan de cosas puntuales, y cortan de pronto sin decir ni chau.

    Comentado por m | Mayo 10, 2008, 20:46
  10. ajá, es cierto, nosotros tenemos una particular manera de hablar por teléfono, las despedidas por teléfono son todo.

    Comentado por chuto | Mayo 11, 2008, 11:46
  11. Claaaro que si… este post está genial, en verdad son cosas que no percibimos tanto porque estan muy adentradas en nuestra persona y nuestra cotidaniedad, pero que son únicas de aqui… loquísimo :)

    Comentado por Pearlman | Mayo 22, 2008, 22:48
  12. [...] recorrimos 4 maneras de activar nuestra hermosa choledad colectivamente (Parte 1 y Parte 2), ahora es momento de reflexionar sobre algunas modalidades explícitas y otras no tan [...]

    Comentado por Choledad Privada » Blog Archive » Activando y desactivando choledad Parte 3: el ninguneo y el Isi Conche | Junio 4, 2008, 10:42

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