“Alfredo, más arroz”.
En esa frase, se consolidaba hace años nuestro espíritu arrocero ante la opinión pública. Así, comerciales como el Arroz Costeño graneadito o el Sazonarroz, fueron conduciéndonos por esa re-archi-conocida obsesión del peruano por acompañar todo con este compañero, donde las comidas mismas vienen con “su” arroz (como si el arroz les perteneciera a ellas, no a los comensales): lomo saltado con su arrocito, papita rellena con su porción de arroz más, el arroz con pollo (que no es igual a decir pollo con arroz) o, en nuestro postres, hasta el arroz con leche, muestras miles de que estamos hechos de arroz y gracias a lo cual este honorífico alimento trascendió el vulgar puesto de guarnición al que lo condenó la historia extranjera para convertirse en el galán de la novela culinaria.
¿Quién no ha vivido la eterna escena de llegar a casa y p
robar el arroz solo de frente de la olla?, cochina costumbre que nos incrimina gozosamente. Por eso, terrible fue ver negada nuestra choledad con el alienado spot televisivo de Mayonesa Hellmans donde un pelirrojo se negaba a comer arroz solo a menos que sea con una enorme y colesteroleada cucharada de mayonesa. Mejor, olvidemos esa afrenta a nuestra patria.
Ahora bien, este fetichismo que el perucho tiene con el arroz debía tener una explicación más interesante que lo evidente, así que Choledad Privada decidió buscarla en nuestros antepasados. Tal como lo hizo la momia Juanita con el “Para llevar”, esta vez decidimos recurrir a los Nazcas, seguros de que en su sabiduría, tendrían una respuesta a este enigma. Nos sentamos en el tablero del Ouija-cholo (ese que hace desvariar a las escolares en Ucayali) y nos comunicamos vía enlace microondas con los Nazcas. Maria Reiche nos recibe como interlocutora, le susurra un “ich liebe dich” al oído y nos deriva con el miembro mas representativo de este pueblo, el dios-felino moteado famoso de los huacos nazcas, Pachacamac. Con extrema curiosidad le preguntamos por qué los peruanos vivimos obsesionados con el arroz y nos llevamos a la casa hasta el que lanzan en los matrimonios. El tablero tiembla. Pachacamac no sabe lo que es el arroz, y encima está ocupado, pero se hace un tiempo para contarnos que en su pueblo habían desarrollado la técnica del “horror al vacío” (que, en expresión latina es conocida como el HORROR VACUI) según la cual tuvieron una especial necesidad de pintar toda la superficie de sus ceramios sin dejar un sólo espacio en blanco. Pachacamac nos cuelga la comunicación y nos quedamos pensando.
Nuestro estómago en realidad es como un ceramio Nazca. Cada vez que comemos lo llenamos gentil y generosamente desde el píloro hasta el esófago con arroz para saciar así nuestro miedo al vacío. Con cada bocado de combate perucho nos preocupamos intensamente en no dejar ni un espacio libre dado que este cereal blanco es quien chambea en nuestro organismo para lograr que nos sintamos embotados, que recurramos al Pankreoflat con urgencia sonriente y nos libremos de uno de los miedos más climáticos del peruano: la sensación de no quedarnos llenos y de no “llenar el buche”; el arroz es el superhéroe silencioso que combate nuestro propio y personalísimo HORROR VACUI. ¿Qué vacíos son los que realmente llenamos entonces con esas torres exageradas de arroz en nuestros platos?, nos preguntamos. ¿Es acaso el arroz una cortina de humo que nos tapa la vista momentáneamente (el tiempo que dura la digestión) de nuestros vacíos más internos y milenarios?
Nos despertamos con el escandaloso anuncio sobre las restricciones a nivel mundial en la venta de arroz. Anuncia la periodista que esta situación podría afectar a nuestro país, dado que consumimos un promedio de 60 kg por cabeza al año de arroz, lo que podría hacer rugir a las más demandantes tripas peruchas. Por un momento, alucinamos de lo lindo. Nos imaginamos la histeria colectiva que causaría la ausencia del arroz, los tsunamis humanos en protesta en las calles, las bombas lacrimógenas y las huelgas nudistas exigiéndole a un Alfredo estatal imaginario literalmente “más arroz”. Imaginamos también, al estilo de King Kong o Godzilla, a Pachacamac en versión felino moteado, atacando la ciudad de Lima y trepado a una de las torres de Larcomar secuestrando a Florcita Polo con una de sus garras, exigiendo por su liberación que se eliminen esas restricciones calamitosas contra nuestro amigo, el arroz.
Tranquilos, cholegas (tranquilo, Pachacamac), es un sueño solamente. Producimos más de millón y medio de toneladas de arroz al año, ninguna emergencia mundial nos puede detener. Busquen en la refri los rezagos de lentejitas o de frejoles de anoche y empújense un calentadito con arroz en versión tacu tacu en honor a Pachacamac y a esas cholas maneras que tenemos los peruanos de inventarnos “vacíos” ahí donde claramente tenemos “abundancias”.
AMO el arroz, pero que esté bien hecho… tan graneadito, que se pueden contar los granos. El de mi madre es el mejor que he probado, sin exageraciones.
Cuando estuve con mi familia en Cusco, los primeros días sufrimos mucho porque el arroz no se cocinaba normalmente, pero luego de indagar por los restaurantes lo resolvimos con una olla a presión, y finalmente el arroz se graneó triunfante =)
Por nada del mundo dejaría de comerlo, ¿dietas? Por Favor… Que traigan más arroz
Tenías que escribir sobre arroz! Hay una historia que corre por ahí acerca de las cantidades de arroz que te gusta comer.
Moriría sin mi porción de arroz…la guarnición por excelencia, no sólo entre los peruchos, sino también entre los ponjas (uso el genérico ‘china’ como se le denomina a todo asiático en el Perú, pero la realidad es que soy nikkei bajopontina) así que estoy “frita” por ambos lados de mi choledad. Pueda ser que el arroz “llene” algún otro vacío que no sea el del estómago, pero me temo que en muchos casos sí lo es, ya que sirve para distraerlo cuando no se puede saciar el hambre con algo más nutritivo, como la proteína de un buen filete de res o un seco de cabrito.
Recuerdo con melancolía los días de mi niñez cuando teníamos el arroz limitado, y como buena hija debía ayudar a mis padres a hacer la cola en el Super EPSA para recibir una bolsa extra del codiciado cereal. Espero que esas épocas se hayan ido para no volver.
la foto del arroz con pollo me hizo recordar que alguna vez, en mis dulces años de la adolescencia, mi hermano y yo nos volvimos expertos haciendo este platillo los domingos en q mi mamá colgaba el mandil…
qué horrorosas diferencias encontraría después en la calle (ah, la vida adulta y el estómago que no se acostumbra)… por ejemplo, la infamia de reducir el culantro y echarle palillo!!!! que horror!!! eso es demasiado choloooooooooooooo
tonelada y media al año es toda nuestra producción? para todos los peruanos? suficiente para llenarnos? nooooo, espero que ese número haya sido un pequeño error al tipear, un desliz posteador.
y es que el arroz a la peruana es rico, con alverjitas, con su ajo, bien blanco y graneadito. por estos lares he estado promoviéndolo y la gente de verdad que se alucina; punto para Perú.
por otro lado, espectacular la analogía con el horror al vacío, y la idea de la huelga nudista por arroz no está tan descabellada.
Me has hecho reir con ganas en este tu post. A mi no me gusta tanto el arroz, yo prefiero mi papa y si estoy en la selva el platano y la yuca, pero mis hermanos y mi novio mueren por el arroz y no hay pasta, quiche o hasta papa a la huancaina que no coman sin arroz.
PEro vayan preparandose para cambiar de dieta,que con el TLC primero inundaran el mercado con arroz barato, arruinando la produccion nacional y luego los precios fluctuaran a niveles internacionales provocando escasez como esta ocurriendo con el trigo. Por eso es que reclamaban tanto los agricultores de la costa norte pues su produccion se vera amenazada.
Felicitamos, Leslie, tu recurseo por lograr granear correctamente nuestro arroz.
Canelita china, o sea que tú eres el sincretismo perucho-ponja que retrata nuestra comida, un símbolo nacional.
Saltamontess, la voz es el culantro (pero no tanto, como bien dice el refrán).
Luis, fue un evidente error posteador, donde dice “uno” debía decir “millón”. Creo que estábamos tan asustados todavía por el sueño de Pachacamac y Florcita que no repararmos demasiado en la estadística. Gracias por la despertada, todo subsanado.
Amazilia, uyyyy papa a la huancaína con arroz… próximamente hablaremos del famoso “aeropuerto”.
Horror al vacío, que sugerente. Aunque siempre los temas que se tocan acá se mezclan papas con camotes, más rico imagino… Y que rico es comer arrocito. Me da pena ver el en norte taaaaaaaaanto arroz que llega a desperdiciarse por los bajos precios y la maña distribución. ¡Y es arroz de gran calidad!
Asì es, milanta, la mezcla hace a nuestra choledad, despuès de todo. Qué placer sino hay en encontrar reflexiones y análisis tan interesantes desde los sinsentidos más absurdos?
[...] saltado es un orgasmo épico que todo peruano está obligado a presenciar antes de morir (aunque la dosis recatada de arroz nos [...]
Les cuento que como a todos Uds. inteligentes cholos me encanta el arroz, pero aqui en los yunaites yo como el …….arroz basmati….. como se come, es arroz que crece en las laderas de los himalayas, tiene un grano delgadito y larguisimo y efectivamente se granea de tal manera que pones un poquito en tu mano y los puedes contar. Tiene un olor distinto, pero terminas por acostumbrarte, porque su sabor es delicioso.
Eso si lo preparo con bastante ajo y alverjita, (con ele, me resisto a decir “arvejitas”).
Lo cierto es que no hay visita , peruana o extranjera que no alabe mi manera de hacer el arroz. Hasta me piden que en sus fiestas no lleve trago ni otra comida, solo mi arroz.
Claro que el mejor que he probado es el piurano.
Es increible como los domingos cuando se acostumbraba a preparar los tallarines “con tuco”, habia que hacer una ollita de arroz “por siaca”; y tomarte un caldo de pollo o gallina sin tu arrocito humeante al lado, olvidate; o tu sancochado, o simplemente ponerle arroz a la cremita que te sobro de la papa a la huancaina..mmmmm
Ya me hicieron antojar!
Smplemente María, qué buena peruana cocinera has demostrado ser. Mándanos al correo fotos de tus platos que pronto estamos preparando una sección de las faenas gastronómicas caseras de nuestros cholegas migrantes.
Saludos al círculo
Hola a todos,
Yo tambien doy fe que el arroz basmati es una delicia.
Lo uso en todo, seco de cordero, arroz con pollo, aguadito, juanes, estofado de pollo, es simplemente riquisimo.
[...] como sucedió con la explicación que nos hizo el bu, y la dulce momia Juanita sobre nuestra práctica bicolor del “para llevar”, esta vez [...]