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Así es allá

Mi mamá me mima. Yo amo a mi mamá (versión Tarantino-ayacuchana)

* (Nota: este artículo puede herir su susceptibilidad (o, si piensa que no la tiene, puede resucitarla).

Después de ver a mamás y mamitas en cuanta publicidad de leche, ropa, detergente, maquillaje y tarjetas de crédito hay en nuestro país a medida que se acerca el segundo domingo de mayo, nos complace cuesta mostrar una faceta de nuestra maternidad que también vive entre la Cordillera de nuestros Andes, no precisamente con esas cuotas de dulzura, candor y melosidad que vemos en la tele todos los días. En nuestro último viaje a Ayacucho, en la comunidad de Taca, provincia de Víctor Fajardo, tuvimos la increíble suerte de pasar uno de los Días-de-la-Madre más sui generis de nuestra vida. 

Un toldo de cerveza Cristal estaba amarrado en unos troncos encima de las gradas de la deslumbrante loza deportiva que la minera había construido hacía pocos meses. A las 11am, las gradas disponibles estaban llenas de mamitas, casi todas con los senos enhiestos y las bocas de sus niños embebidas y ocupadas cual vídeo de Wendy Sulca. Intentamos trarles una foto, cholegas, pero estas mamitas ya están globalizadas y nos cobran con “una Inka Kola sin helar“ la contraprestación por imagen captada (¿la naturalidad de la maternidad convertida en un negocio?) Después que el presentador anunció unos primeros números artísticos frustrados (llamó 5 veces a un niño que declamaría una poesía, pero el niño nunca llegó; y luego presentó un baile, pero las niñas tenían vergüenza y decidieron no salir. Chaposas, todas se ocultaban tras la profesora de baile y reían como los niños tímidos de nuestra serranía saben reír: con la boca tapada). El presentador no perdió el tiempo: “Presentaremos entonces la obra La Madre Humilde“.

Una señora nos ofreció gelatina con flan, no pudimos resistirnos al calor y compramos un vasito. El show parecía empezar con fuerza. Había un plato de sopa servido sobre una mesa al centro de la loza. Una niña vestida de señora sentada en la silla: “la madre”. “El hijo” entró con el acompañamiento de la banda. “El hijo” caminaba lentamente, miró el plato de sopa, luego a su madre. Grandes actores, estábamos atentos y ansiosos. La cámara lista para captar la escena del abrazo, del beso. Ante la mirada atónita de los espectadores exclamó: “¿OTRA VEZ SOPA DE FIDEOS, DESGRACIADA?” Y con una manazo, arrojó el plato de sopa al piso, los fideos canutos explotaron en al aire y le cayeron encima a la gente. Un gran “Ohhhhh” invadió la loza, fue un momento memorable. Los perros aparecieron miles a acabar con los fideos. Las mamitas lloraban, las lágrimas se les salían como un abrir y cerrar de caños como sucedía en los capítulos de La Pequeña Maravilla. Todo era sorpresa y dolor entre la gente. Nos quedamos anonanados. Fue un inicio a lo Tarantino.

El hijo abandona el cuarto de la madre, le dice que no volverá jamás, que está harto de esa vida (y de su sopa de fideos). La madre le alcanza una chompa al hijo desagradecido. Una señora a mi lado exclama: “Y todavía es buenita la mamá“. Otras lo insultan en quechua y le gritan como si fueran panelistas pagadas de Laura Bozzo. De pronto, un cambio de escena abrupto. Una niña vestida de mujer voluptuosa, lentes oscuros, cabello negro y minifalda, aparece por la loza. Los alumnos enloquecen: es la limeña, la mala. “El hijo” le declara su amor: “Sonia, mamita, yo te amo, yo te quiero, suplico tu amor“. “La limeña” no cree en su amor. Le propone algo macabro para comprobarlo: “Quiero que me traigas el corazón de tu madre“. “El hijo” se sorprende: “¿El corazón de mi madre?”. Vaya, qué metáfora, pensamos. Es una obra cumbre, una sutileza de contenido, un mensaje aleccionador, no se trata de amauters, es una muestra simbólica del amor maternal. La siguiente escena derrumbó esta tesis y nos cacheteó con toda su dureza. Sí, cholegas. “El hijo” llegó con un cuchillo al cuarto de la madre y le sacó el corazón. ¿Un amague? ¿Fingió sacar algo de su pecho? No, una bolsa de sangre de vaca explotó en el pecho de la actriz, y vísceras, intestinos y un gran, enorme corazón real apareció en la mano del “hijo”, quien satisfecho por su obra, buscó a la limeña, a esta mala mujer que había convertido el show en una matanza feroz. Las mamitas y sus niños lactantes miraban atónitos. Una mujer nos dijo: “Así hacen estos desgraciados. Matan por una mujer“. Nosotros estábamos mudos.

“La limeña” abrazó al “hijo”, lo llenó de besos, le agradeció su valor. El “hijo” lloraba, acompañaba así a las espectadores que con su llanto habían suplantado a la banda como música de fondo. El “hijo”, arrepentido por la acción, corta el corazón en cuadritos con el cuchillo asesino y diciendo “¿Querías el corazón de mi madre?” se lo embistió a la mujer en la boca,: la sangre y las menudencias mancharon su vestuario. La actriz cayó en medio de las risas y el llanto de la gente. “El hijo” debía purgar su culpa. Asesinó a la mujer y se quitó la vida, cada cuchillada una bolsa de sangre que explotaba. Los charcos de sangre estaban por toda la loza, en las ropas, en su piel, en el cemento.

Todos aplaudieron. Imaginen esta escena: las mamitas no paraban de llorar; los actores se pararon, ensangrentados, e hicieron una gentil reverencia; el profesor de Educación Física, el director de la obra, se paró emocionado; los perros se abalanzaron para comerse la sangre y las tripas arrojadas al suelo;  nosotros también nos paramos a aplaudir y acompañar la ovación a más de 4000 metros de altura. Aplaudimos por el valor que se tiene de expresar lo que se siente en los códigos, en los recuerdos y en los formatos que cada una de nuestras realidades nos regala y nos permite. Donde se ha sufrido tanto, hasta el amor más maternal se agradece con dolor.

Cuando volvemos a Lima, visitamos a nuestras madres y sus sopas de fideos. ¿Será que estamos todavía tan divididos que eso de “madre hay una sola” es negar con necedad que en nuestro país la maternidad se vive y se sufre desde perspectivas cuadricularmente distintas. Feliz día, mamáS.

Discussion

21 comentarios for “Mi mamá me mima. Yo amo a mi mamá (versión Tarantino-ayacuchana)”

  1. manyaaaaaaa!!!
    creo que es el mejor relato que has escrito hasta el momento… es que es una obra literalmente visceral que me trae recuerdos de uno de los clásicos de clásicos de bollywood: Madre India que enmarcada entre tanto sufrimiento, pérdidas, musicales y monzones nos da entender que el amor de una madre no tiene comparación; sin embargo, hay una escena cumbre de la misma que rompe los esquemas, y que es cuando la protagonista, o sea la madre sufrida, al ver que el hijo esta a punto de abusar de la hija del prestamista, como venganza ante tanta explotación y abuso de este contra su familia y pueblo, lo apunta con un arma y le dice: “antes de madre soy mujer”… y les dejo con el suspenso…

    se las recomiendo en ese día!!!

    Comentado por Javier | Mayo 6, 2008, 13:15
  2. recuerdo que cuando vi Paloma de Papel (en el cine) estaba con un enamorado puneño de nacimiento pero que llevaba algunos años viviendo en Lima. me dijo algo que me dejó pensando “esa madre es una especie de limeña adaptada a la sierra. en realidad las mamás que yo conocí allá son muy sufridas pero de una manera distinta, menos explícita”… y claro, puede que tengas razón en que el “madre solo hay una” solo alcanza a nivel individual y no como modelo generacional o social…

    reconocer esas diferencias nos haría menos prejuiciosos. y no solo con las mamitas de la sierra sino con todas aquellas que rompen el molde de lo “convencional”: las solteras, las trabajadoras, las ejecutivas, las adolescentes, las lesbianas… aqui ya no hablamos de dicotomía sierra-elrestodelpaís… muy buen texto chuto!!

    Comentado por saltamontess | Mayo 6, 2008, 14:16
  3. Javier ha hecho remembranza de una película claramente idónea para este artículo, la mal llamada “Lo que el Viento se Llevó” en versión india. Aquí un enlace del resumen de la historia (inglés) http://www.imdb.com/title/tt0050188/plotsummary y el episodio final de la película aquí: http://es.fooooo.com/watch.php?id=a08420d3859beb865af8bad4a11e1677.

    Y sí, saltamontess, quizás desde Lima no sabremos representar adecuadamente a las madres serranas que saben querer y sufrir en un mismo sentimiento histórico.

    Comentado por chuto | Mayo 6, 2008, 15:06
  4. En realidad no creo que esta historia refleje cómo se siente/vive la maternidad en los Andes, ni mucho menos, pues se trata de un cuento más o menos conocido a nivel Latinoamérica que incluso he leído en algún texto escolar (de muy dudosa procedencia, lo sé jajaja)… Pero la puesta en escena que describes es absolutamente fenomenal, y me ha dado mucha risa imaginarlo todo en formato Tarantino!

    Comentado por Denisse | Mayo 6, 2008, 16:33
  5. WOW …

    Sinceramente, A-LU-CI-NAN-TE …

    Me he quedado … asu mare …

    Comentado por Arcano de Manrique | Mayo 6, 2008, 20:50
  6. ¿De veras eso era una “obra” por el día de la madre?
    ¡Me dejaste patidifuso! jajaja

    Comentado por Leo | Mayo 6, 2008, 20:55
  7. Me pregunto, ¿cuál habría sido la reacción de las madres de otros lados? ¿les hubiera conmovido igual?… Solo sé que para comprender esa realidad, tendríamos que ponernos en las ojotas de las madres indígenas. Siempre he de recordar que mi madre dice: “cuando tengas tus hijos, debes ser primero madre y luego mujer” yo sé que el amor de mami es único, son capaces de morir infelices, si es necesario, para que sus “hijitos” sean dichosos. No conozco ningún cariño parecido a ese. Y es que, si no es con amor, no es peruano. Ni más, ni menos.

    Comentado por Leslye | Mayo 6, 2008, 22:13
  8. bueno bueno.

    Comentado por Genaro | Mayo 6, 2008, 22:39
  9. Uhm, amor de madre. Es una cosa terrible esta fecha para los que no conocemos a la madre, y aparte de eso, cuando tu viejo te ha instruido en que es mejor así.

    Pero yo celebro el día del padre como ninguno <..< Aunque la vi en el cole un par de veces (Tendrá algo que ver eso que es de la sierra? Soy arequipeño, y la historia es bastante conocida.)

    Comentado por Biyu | Mayo 7, 2008, 1:50
  10. esto me trajo malos recuerdos, esa “obra” la he leído de niño en algún sitio y recuerdo que me dejo perplejo y triste, al punto que torturé a mi viejo por un buen rato preguntándole si la historia era basada en hechos reales o no (y si no lo sabía, teníamos que averiguarlo!). El nombre del hijo no habrá sido Jason? que viva el gore.

    Comentado por Puro Pisco | Mayo 7, 2008, 8:08
  11. Bueno, algunos detalles como el personaje de la “limeña” existira hasta que dejemos de llamar a todo el Peru “interior”. Personalmente este tipo de historias me las contaba de niño (7 a 9 años aprox) mi abuela chichana y casi todas eran historias eran “hijos malos” que exculpaban sus penas en esta vida para poder vivir tranquilos la otra.

    Me parece excelente la puesta en escena, entre lo mas interesante es la produccion de la misma, son ese tipo de obras que si se repiten en diferentes locaciones padecen del sindrome de la sofisticacion por consejos externos y dejan de ser asi mas que originales. Si esta puesta en escena llega a Lima lo mas probable es que usen armas de fuego y otros actores…

    Por extraño que parezca este relato me hizo recordar la infancia mia y a la abuela que cocinaba de una manera espectacular

    Saludos

    Comentado por rolomoloko | Mayo 7, 2008, 10:06
  12. Enhorabuena que el relato transportó a tantos cholegas con sus abuelas, sus historias, sus cocinas y sus propios fantasmas, enhorabuena que podamos pensar en algo más que en maternidad en el día de la madre.
    Sí, esta historia no fue creada por ese colegio en la comunidad de Taca, sin duda, es parte de un relato como muchos que no es exclusivo siquiera de nuestro país. Eso no está en discusión. Lo que siempre debemos dejar que nos sorprenda es CÓMO contamos las mismas historias re-conocidas en base a nuestras propias memorias y a nuestros oscuros pasados. Contar una historia con ese nivel de “explicitismo” visual y gestual, ver la sangre, los fideos y los perros devorándolo todo mientras una comunidad entera aplaude a una madre y su hijo mártires de un mismo amor, es claramente hermoso y aleccionador. Nadie sino un pueblo como el nuestro con tanta violencia, tristeza y sangre derramada, puede contar su historia así.
    Y, como dice rolomoloko, por favor, no la traigan a Lima en producción chollywoodense, por favor. Perderíamos la originalidad de esta puesta en escena.

    Comentado por chuto | Mayo 7, 2008, 10:34
  13. ¿Quién dice que no hay mamás que disfruten del fino gore?

    (ahora la cuestión es conseguirme una enamorada que lo haga)

    Comentado por Enrike Brujo | Mayo 7, 2008, 15:13
  14. Estoy intentanto imaginar cómo recibirían esa obra de teatro en un colegio de San Juan de Lurigancho o Huaycán. Y temo que los adolescentes se matarían de la risa, lo verían todo en plan Scary Movie III. Y cuando el mal hijo mata a la zorraza limeña, todo el populórum (incluido los profes) aplaudirían la gesta (¡Bravazo!¡Bien hecho!¡Muere perra!) olvidando que el jijuna mató también a su madre. En Lima, incluso en las zonas populares, la sociedad del espectáculo se ha hecho dueña y señora. Magaly habita ya en cada uno de nosotros.

    Comentado por Javier | Mayo 7, 2008, 19:19
  15. De lo mejorcito que te ha salido hasta hoy; interesante narración a pesar de que la historia se me hacía conocida no sé desde que tiempo. Saludos.

    Comentado por Fer | Mayo 7, 2008, 20:59
  16. Muy buen post Chuto. Sólo me aterra saber como en el Perú puede existir una representación de ese tipo sobre un relato de por si muy extraño! ¡Locazo tío!

    Comentado por Tuco | Mayo 8, 2008, 10:35
  17. Debe haber sido surreal presenciar esta obra, tan tarantina como shakesperiana y barroca. Eso sí, en la puesta en escena, con el uso de efectos especiales tan sui generis y el empleo de canes en vez de asistentes de escena, se hizo amplio despliegue de nuestra chola creatividad.
    .
    Y en cuanto a cómo interpretar el drama, opto por llevarlo a un segundo nivel: podemos renegar todo lo que queramos de nuestra Pachamama, la maltratamos y a veces hasta la vendemos al mejor postor, pero al final final, infallablemente, siempre acudimos de vuelta a ella y le pedimos perdón…porque Pachamama sólo hay una.

    Comentado por Canelita china | Mayo 9, 2008, 1:20
  18. No se si reír o llorar.

    Pero ¿les faltó para “una Inka Kola sin helar“ y así traernos fotos?

    Misios o tacaños serán.

    Lo único que faltaba en esa obra es que hicieran anticuchos de ese corazón y los repartiesen entre el público.

    Como bien dijo Arcano de Manrique:

    “A-LU-CI-NAN-TE …”

    Comentado por ::alejandro:: | Mayo 10, 2008, 19:20
  19. [...] Nada más cierto que ese slogan, imitando en una versión más afectuosa al “Madre hay una sola“, porque la verdad es que no creemos que haya ni uno sólo como el que presentan en sus fotos [...]

    Comentado por Choledad Privada » Blog Archive » Papá como los de Larcomar, no hay dos | Junio 13, 2008, 18:52
  20. Ese cuento lo leí hace muchísimos años, y hasta el día de hoy me pregunto, quien c@&#jos pide un corazón humano como prueba de amor?, pero en fin, me sorprende que exista una representación de este cuento, lo que daría por verla en vivo. Otra cosa, el relato que yo recuerdo no tenia ese final(imposible de leer en un texto escolar) y además el tipo se caía al correr con el corazón y en ese momento recordaba las palabras de su madre preguntándole si se encontraba bien, ese final me inundaba los ojos cuando era niño.

    Comentado por Jorge | Junio 16, 2008, 1:30
  21. [...] dije que después de lo ocurrido el día de la Madre tomaría carro sin rumbo hacia donde me lleven los Apus, y eso hice, terminé en Raccaya, una [...]

    Comentado por Choledad Privada » Blog Archive » Extranjero en mi propio país: Chuto y Tuco conversan | Julio 12, 2008, 10:52

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