Desconocemos su verdadera identidad, ya que renunció a su nombre de pila que figuraba en su Libreta Electoral para responder al apelativo de “Pocha”. La tía Pocha es puro corazón, es como el anticucho versión humana que hay en todo hogar perucho.
Ama de casa “de profesión”, siempre pendiente de
sus familiares (pendiente = enterada de todo chisme, sueño romántico y profesional, secreto y escándalo familiar). En día de semana, viste el polifacético mandil hogareño (pero que jamás la pintará como empleada “doméstica”, ojo) y en octubre, debajo de la blusita que le mandaron de los Yunaites, la sotana morada del Señor de los Milagros, marca de una vida sacrificada en beneficio de la familia y el prójimo. Las canas a cuestas y excelso fervor religioso que nutre su pensamiento se convierten en el sustento doctrinario perfecto de una vida regida por el orden público, la falsa moral y las buenas costumbres.
A continuación, nos complace presentar sólo algunas de las múltiples facetas de la tía Pocha en nuestra Choledad:
1. “Aprovechando el pánico”. La comida es la principal bendición del cielo para ella y el gorreo, en versión industrial y sistemático, su principal arte. Por ello, carga siempre un taper vacío o algún recipiente que cumpla “sus veces” (los potes de Wong o Metro son sus preferidos). Así, luego de toda cena familiar, sin mayor reparo, cumple con preguntar si sobró “alguito”. Pasada la prueba y siendo totalmente consciente de que la respuesta será afirmativa, solicita con una enorme sonrisa en la boca el respectivo llenado del taper para su hijito o nietecito que “no pudo venir porque está estudiando“. Recientemente, fue invitada a una ceremonia de graduación y la vimos con cara de complicidad envolviendo miles de bocaditos y mazapanes en una servilleta, mismos que su gran cartera negra engulló guardando celosamente el secreto.
2. “Préndeme la vela”. Su fervor religioso es principio rector en su vida. Por eso, con la mejor intención, Pocha prende velitas misioneras cada vez que alguien tiene alguna necesidad. “Yo rezo por ti mi amor, tú no te preocupes“. Sus estampitas y souvenirs de la iglesia de turno son sobadas y usadas con amor por la tía Pocha: ahí donde hay una oportunidad de trabajo para el hijo, ahí está ella (si es en el extranjero, doble rosario). Ahí donde hay un matrimonio en tensión, ahí está ella. Ahi donde hay un examen parcial difícil, ahí está ella. Salud, dinero y amor están garantizados con la destreza oradora de la tía Pocha quien en “cucufa” actitud puede prender más velas que las que puedan requerir los “alcatraces” bailados en todo el P
erú. Cuando te vas de viaje, la tía Pocha te pide encarecidamente que te lleves una estampita de la Virgen del Carmen, San Martincito o del Divino Niño. Está de más decirlo, pero Jossie y el Indio Putumayo son “chancay de a 0.20“ al lado de su labor catequista. Eso sí, es de las que apuntan en cuadernito quiénes la llaman a preguntar por su salud, o a dejarle regalitos cada vez que hay un viaje de algún conocido, pues son a ellos a los que la tía Pocha priorizará en sus oraciones.
3. “Arroz con pato, con bastante cebollita y un poquito de papita”. Frase acuñada por el eterno sonriente Guajaja y quizás una de las favoritas de nuestra tía Pocha ya que no sólo es hábil y diestra en el teje y maneje del fervor religioso sino además se jacta de ser la mejor cocinera del barrio y el mundo. ”Ah, no, tú no sabes lo que es mi mondonguito, es el mejor de Lima“, ”y qué decir de mi carapulcra, es que yo la hago con chancho de buena calidad, para chuparse los dedos hijito” (mientras literalmente usa sus dedos para probar entusiasta sus potajes directo desde la olla). Excelente preparadora de jugos y en verano lleva a la playa su clásico extracto de piña helado en botella de coca cola de litro y medio, sus sanguchitos de huevo y mayonesa y sus aceitunas con pepa (porque el arte de botar la pepa en la servilleta y coleccionarlas en un bollito es uno de sus principales hábitos sociales).
4. “El hombre propone y Dios dispone (Pocha, también)”. En lo que respecta a su vida familiar, si no es feliz e inexplicablemente soltera (”uy, hijito, si supieras la cantidad de pretendientes que tenía, cuando salía a regar mi jardín, todos los vecinos me sireaban“) es clásica representante de la frase conyugal ”déjame consultarlo con mi marido, no vaya a ser que ese día llegue cansado de su trabajo y quiera que lo espere en la casa“. Esta frase se aplica a permisos de los hijos, planes para vacaciones o incluso invitaciones de sus amigas. Una labor mítica de la tía Pocha en toda reunión familiar: servirle al marido el plato de comida (”yo lo atiendo, para eso estoy“). Las cuentas de la casa van seguras en sus manos, y es la regateadora de mercado por excelencia, la que logra que la lleven de Jesús María hasta Monterrico por 5 soles, y no hay micro en esta ciudad al que ella se suba que no termine en su hobbie preferido: pelearse con el cobrador para pagar “50 centavos” porque va “aquí nomás“.
La Tía Pocha lleva la procesión en su sangre, y es el miembro de la familia que decidió por voluntad propia cargar las penas, culpas y pecados originales de todos, con el afán último de salvar a su linaje del castigo eterno, y ganarse de pasadita un buen lugar preferencial junto a Papá lindo y su cocina celestial. Gracias, tía Pocha, porque en un país en pleno progreso pero con tanta desconfianza cotidiana como el nuestro, saber que alguien reza por ti, es señal de que hay fe, de que se confía, de que se cree. Tú serás quien logre cambiar el slogan de Alan de “El Perú avanza” a “El Perú cree“. Y no será poca cosa.
* Agradecemos los insumos e inspiración del cholega El Chepis en establecer los contactos con la tía Pocha. Lamentablemente su hermano, el tío Lucho no nos quiso atender para darnos mayores precisiones.
Acá en Arequipa “la tia pocha” es el conocido “sobrenombre” del supuesto mejor prostíbulo de la ciudad.
(y creo que no es por las razones de arriba).
De todos modos, muy buen post.
Saludos
Que buen post, estas tías están reproducidas fervorosamente por toda la ciudad. Muy cierto lo de la combi, qué buena…
Recién me doy cuenta que mi abuelita es medio tía Pocha, ya que siempre envuelve y se guarda en el bolso el pan que sirven en los restos peruanos de por estos lares, dizque “para no llenarse con pan”.
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Pero qué raro…casi todas las tías Pochas que he conocido a lo largo de mi vida, eran tan asiduas feligreses de la iglesia de la esquina como puntuales clientes de la gitana del barrio (quien casi siempre vivía en alguna quinta cerca), nomás para verificar vía lectura de cartas que sus rezos y rosarios harían efecto.
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Y pues con esas dotes magistrales que tiene de economista, diplómatica, administradora y regateadora, ¿qué esperamos para lanzar a la tía Pocha como la próxima habitante chola de Palacio? “¡El Perú cree–tía Pocha presidente!”
Jajaja, osea que no era promesa de político eso de “comenta y hazte famoso!”, jajaja.
Gracias por los créditos, ya te estaré pasando el dato sobre más fenómenos y especímenes de la fauna chola, tengo varios en mente pero el antigripal ya me jatea, jaja.
Saludos
Así como dice Enrike XD [Yo qería decirlo, me ganó xD]
Pero oye, mira que lleva a reflexionar, acá en Lima todo el mundo me interpreta Tía Pocha de esa manera, la señora cucufata y demás [Pero a la que se quiere a pesar o justamente por eso] y en Arequipa viene a ser algo tan distinto…
Desconexión con la choledad de otros lares? Supongo que ya se dijo antes, pero la choledad tiene muchos matices en todo nuestro país, y este blog nota el limeño especialmente - y felizmente también ve a los otros -
Hermoso post! Y cárgale la bolsa a tu tía Pocha, tan buena que es contigo…
También deberían hacer uno del tío Chicho, el típico hermano de tu viejo que de chiquito alucinas que es un bacanazo porque te da propina y cuenta chistes obscenos pero que cuando creces te das cuenta de que en verdad es un fracasadazo, lo sangran las chibolas y nadie en tu familia lo quiere.
Me olvida, la U pe.
todo cierto me encanta el toque preciso de humor para tratar estas cosas, muy buenos, ya que veo que proponen temas porque no tocan un tema como el de la epoca de colegio, tendrian mucho que decir. Saludos.
yo mandaría fusilar a las tias pochas que cantan en la iglesia con voz de soprano: “juntooooooos como hermaaaanooooooos….. MIEEEMBROOOOSSSS….”
Y cuando están delicadas de salud, ven la misa por televisión!
Maldita sea, el comentario de Mariella me hizo regresar a la época del cole donde me obligaban a ir a misa.
No se como hacen pero todas tienen la misma voz de soprano, y cantan fuerte y si uno al costado canta un poco fuerte, suben la voz como para hacer competencia.
Al paredón !!!
(Mariella : por alguna razón pusiste que las señorar en cuestión gritan “MIEEEMBROOOOSSS” en mayúsculas… o es mi asquerosa mente porno-gore ?)
…mi tía Pocha siempre olía a agua de Florida…
Ay! por fa no me manden a fusilar a las pobres señoras, yo que estaba emocionada con el clip del documental de Angel Romero sobre las Ch´ayñas del Taytacha de los Temblores
http://botella-al-mar.blogspot.com/2008/05/no-cantamos-por-cantar.html
ESte post me recuerda las conversaciones de mis amigas feministas, como nuestra sociedad crea estas personas. Y las pochitas que se estan formando con el Opus y el Sodalicio como seran?
No tengo el gusto de contar con una Tía Pocha entre mis bienes familiares-patrimoniales jejeje pero la enfermera de mi colegio era digna representante de esta especie:usaba “timolina leonard” cuando nos daba fiebre (¡y te dejaba apestando a loco de barrio!).
Ahora que lo pienso bien, varios amigos tenían tías pochas que chantajeaban a los chicos en las fiestas diciéndonos “si no bailan con las chicas no les voy a dar o sorpresa/torta” (la verdad esas señoras se parecían demasiado a la mamá de Tony de pataclaun).
Por cierto, ¿cómo hacen las tías pochas para enterarse de cuanta fiesta había? Porque tengo un amigo que se quejaba de que su “tía pocha” se apareció hasta el día de la graduación bien al vestidito-de-modista-jesusmariana ¡y con regalo! O sea, ¿juat?
[...] para el oído, la servilleta con el logo de la aerolínea, todo es un botín apetecible. Las tías Pochas piden refrigerio extra, los tíos Luchos piden cerveza y no la abren durante el viaje sino que bajan [...]
Y mi comment?? no llego?
jajaja mi tia abuela anda con zu heno de pravia en zu carteron..antez de bajar de algun buz o entrar a miza tiene q zacar zu pomon de litro jajajaja
Hola,
Yo tengo mi tia asi, pero no era asi, o sea cambio cuando se caso!
yo tengo una tia asi! identica, casi la has descrito. siempre lleva sus tapers a todos lados y tiene la irritante costumbre de que en cada restaurante se queja con el mozo o con la mesera porque segun ella, no le han puesto suficiente comida: “mas papita al caldo hijita, no sean miserables, mira la presa de pollo que me han puesto, no tiene nada de carne!”. regatea en todos lados y regala estampitas del señor de los milagros en octubre. a esa tia yo le tengo pavor.
Asi es anakalia, las tias pochas siempre sueltan ese tipo de comentarios en sitios publicos, la idea es, cual extractor de jugos, la idea es exprimir la pulpa al momento.
si es anakalia, las tias pochas siempre sueltan ese tipo de comentarios en sitios publicos, la idea es, cual extractor de jugos, exprimir la pulpa al momento.
[...] cabe, codo, cabeza, rodilla y posicionarnos a las 5 de la mañana en la inmensa cola de fieles y Tías Pochas en la sede de la basílica de Santa Rosa de Lima, ahí nomás en la primera cuadra de la Avenida [...]
Deberian hacer tambien un ensayo de las “Tias Pochas Evangelicas” que en el Peru son cada dia mas, sobre todo en la linea pentecostal.
Sí, es cierto, las tías pochas pronto saldrán en verisón las Rías Pochas Superpoderosas, donde su trilogía católica-evangélico-santos de los últimos días terminará por esbozar mejor sus caracterizaciones. Gracias Jóse (a propósito, eres José o Jóse? Pepé o Pepe? Importante diferencia)