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Bien Taypá

La comida y el sexo en el Perú 2: Los mariscos “ponen”

Luego de nuestra primera incursión por los pasadizos oscuros de la sexualidad perucha y su vinculación con la comida (en el primer episodio, hablamos del papeo y del chifa), nos enrumbamos hacia el puerto del Callao, a ver si nuestro bienoliente litoral pesquero nos regalaba algunas pistas más escabrosas sobre la mesa y la cama en el Perú.

Y como querer es poder, ahí viene el peruano con su afán predilecto a mezclarlo todo. Nuestras mujeres, nuestros varones y sus olores, texturas y formas ajíescas se combinan en un plato y como John Nash en la película “Una mente brillante” empieza a ver en todo números y códigos, el peruano empieza a decodificar todo molusco, marisco, concha o pescado que llega a su plato en la forma sexual de su agrado y apetencia. Los olores juegan un papel también climático en nuestra imaginario sexual, toda vez que se relaciona los vericuetos femeninos y sus aromas con el mar chimbotano o un puerto pesquero, no sin razón ya que existe similitud entre ambas fragancias.

Y no sólo pasa por la forma y el olor, claro, sino ya por una razón más química ya que estos sabores en su mayoría activan nuestro sistema cholo-nervioso en cada saborcito lingual que nos regalamos y nos ponemos en pindinga, en Fa y hasta nuestras peruchas empiezan a cantar la canción de Susy Díaz en el restaurante de su novio “El Mero Loco” (anda a ver por qué estaría loco): “Ese hombre me arrechazado mi corazón“. 

 ¿Hay relación entre nuestros mariscos y nuestra sexualidad? A ver, a ver:

 a) Las conchas negras

Desde siempre, la negritud nos lleva hacia el pensamiento pecaminoso de una sexualidad vigorizante. Hablar de negros y de negras lleva siempre a algún peruano a hablar y degenerar la imaginación en sesiones real-maravillosas, ficciones y largometrajes donde cromosómicamente el negro es capaz de amar bien y demasiado. Ello juega con otra de nuestras obsesiones más profanas: la magnitud. Ya sean prolongaciones o abultamientos, siempre tendemos a antropormofizar nuestras aspiraciones con respecto al tamaño en nuestros queridos representantes chinchano(a)s. Sino echemos un vistazo a un espacio donde destacan con énfasis particular nuestros morenos representantes: la publicidad de ropa interior. Eso señores, es verdaderamente aspiracional. 

Ahora bien, ese color piel de nuestros morenajes en alusión al color de la malta polar “te pone oso” (otro producto que, al ser negro, “pone” a los peruanos como los osos) conjugada al tema de las conchas, nos regala una combinación exquisita (Por cierto, ¿que hace un oso polar en el Perú?). De ahí que comerse un plato de conchas negras es, literalmente, un plato que “pone”. Ya sea por el nombre o por el apellido, las conchas negras simbolizan la cúspide de nuestro anhelo sexual más arrebatado.

b) Los choros a la chalaca

Muchos expertos chalacos nos explican que “choro” es sinónimo de ch*cha en un modismo hispanoamericano, y ello nos explica la eterna vinculación de este singular molusco encapsulado con las partes blandas de la intimidad femenina de nuestras peruanas. Esta frase de antología de todo criollo comprueba que no hay manera de divorciar unos buenos choritos con su ajicito y cebollita picadita con la perversión del sexo prohibido: “Cuña’o, este desayuno estaba bien heavy, harto tamalito verde, yuca frita, choritos a la chalaca y tu prima calata“.

c) El cebiche y el tiradito  

Quién no recuerda las miles de propagandas de Backus donde del puestecito de cebiche de la playa, a la cerveza y al baile había solo unos segundos para pensar. O como en este spot donde se alude a las sirenas (hasta en la canción de Sin Bandera de fondo) como símbolo mítico del misterio sexualizado: “Bueno sirenas, llegó el cebichito” (o sea, “ya fueron”), como amenazando que el plato cumplirá el rol moderno del pepeo.

http://www.youtube.com/watch?v=Zdhqf2pEj6E


 

Del tiradito podríamos decir más cosas, más allá de que el nombre aluda quizás a la forma más corriente y popular que tenemos los peruanos de llamar al acto sexual. Pero hay más teorías interesantes, como aquella que explica que el tiradito es producto del “cruce” entre el sashimi japonés y el cebiche peruano a partir de las fusiones culinarias que nos regala la migración japonesa a finales del siglo XIX. Así, podríamos especular con justa razón que el cebiche peruano se encamó con el sashimi y producto de su “tiradito” nació el tiradito. Hermosa historia de amor que termina en un plato peruano. 

Pero no sería jalado de los pelos pensar que la ubicación de los trozos de pescado en la fuente, como pequeños seres “tiraditos”, botados, echados uno encima del otro, cansados de la faena de su propia cocción cítrica y promiscua se haya hecho merecedora del apelativo popular de “tiradito”. No en vano esta vinculación es tan pero tan evidente que la mismísima y dulce sexóloga Rampolla será protagonista pronto de una serie peruana sexual-culinaria en su primer capítulo donde nada menos y nada más se hablará del “tiradito”.

Gastón Acurio lo ha dicho siempre, la cocina peruana es como la sociedad peruana en donde todos queremos vivir: nadie chotea a nadie, todos se mezclan con todos, se abrazan los rojos con los verdes con los amarillos con los marrones; los ingredientes de la sierra con los de la costa, todos en un juego de sensualidades democráticas que casi vaticina el país que todos estamos construyendo y que queremos reproducir (he ahí la encadenación evidente entre el comer y el sexo).

Y así, somos capaces de desafiar hasta esos referentes románticos de las cenas europeas y gringas donde sinónimo de un buen restaurante, una copa de vino y un entorno sensual a poca luz (como dice Don Omar) es provocador perfecto de una sesión amatoria plena; los peruanos le “sacamos la vuelta“ a la norma, nos vamos con nuestra(s) sirena(s) a un huarique marisquero a plena luz del día, con harto calor, con dos chelas bien al polo (donde vive el oso cervecero), y somos capaces de convertir ese espacio mundano en el escenario más provocativo, marinado y sensual posible; un espacio donde convertimos otra vez nuestra comida en un afrodisíaco cholo.

* Agradecemos nuevamente algunos aportes etimológicos e históricos de nuestro cholega Andrés del Instituto Peruano de Gastronomía - IPG al ser nuestro guía en esta ruta gastronómico-sexual.

* Fotos de Jlastras, Guacamoliest, y de Chuto en Máncora. Un aporte argentino de esta vinculación aquí.
* Y agradecemos a la prima de Tuco que se prestó para la frase citada en el artículo (¿por qué el peruano dice “prestar”? ¿Será porque siente que es mejor prestarse a regalarse?). Gracias.

Discussion

9 comentarios for “La comida y el sexo en el Perú 2: Los mariscos “ponen””

  1. “choro es sinónimo de ch*cha”

    Al tener la mente limpia como solo yo la tengo, no encuentro la relación entre “chicha” y “choro”.

    Debe tener algo que ver con el oso polar que vive en los andes tomando cerveza negra (teniendo en cuenta que el oso es blanco).

    Con razón los publicistas tiran cuadras en este país, todo es muy confuso… ah no, ellos nos confundieron a nosotros.

    Comentado por Enrike Brujo | Junio 19, 2008, 15:52
  2. Muy buen post!!! PONE!!!

    No sabemos qué fue primero: el nombre del platillo o su significado en nuestro imaginario. Lo cierto es que las asociaciones sexuales/gastronómicas/raciales son múltiples!!! Qué deliciosa manera de ver el tiradito, como amantes exhaustos y bien macerados; o a las conchas negras como aquellas capaces de atrapar al más incauto amante entre sus pliegues.

    Parece q los peruanos, cuando invitamos un cevichito estamos convocando al abrazo, a la fusión y a todas esas cosas tan ricas como comer y amar. Definitivamente, a la mesa y a la cama, una sola vez se llama!!!! jajajaja

    Asi q ya saben: no se rehusen, que nunca más les vuelven a pasar la voz :D

    Comentado por saltamontess | Junio 19, 2008, 16:35
  3. Crolos:
    A mi ya me callo tambien el guante de el tal Peruanista por mencionarla palabra cholo en mi blog (uy curuju), muy malhumorado es es choliiiiiiiiiito.
    Bueno con respecto a este post tengo ke decir ke los mariscos para esta chola son el peor afrodisiaco , porke dan un sueno ke parecen dos, yte hacen cabecear cual tia en la combi con el boleto de pasaje en el anillo bien dobladito pa ke el cobrador lo vea y no la despierte.
    Anywayssssssssss, los invito a ke choleen en mi blog tambien pe baron,dejame poner mi cheeeeerry!
    http://www.cronicasdetripasyframbuesa.blogspot.com
    Gracias Totales.

    Comentado por Melisa Marin | Junio 19, 2008, 18:37
  4. hmmm…
    Confiables fuentes me indican que una ch*cha contenta no huele como el puerto de Chimbote, ni mucho menos. Dile a la prima de Tuco que se de una vuelta por el ginecólogo. ;)

    Comentado por frambu | Junio 19, 2008, 21:15
  5. La relación mariscos sexo ante todo se basa en la popular creencia que el marisco es un afrodisíaco y un vigorizante integral (otra creencia, que un chilcano o una parihuela bien concentrada con su limoncito te hace un Hércules y puedes follar toda la noche).

    Algo que sugeriría es ver también la comida dentro de los esteriotipos sociales: La comida marina y los mariscos aluden a la imagen del puerto y los hombres de mar; un ecosistema legendario de machos, fuertes y viriles, curtidos en mil combates contra el mar, independientes y juergueros, a los cuales no se les resiste hembra. Si a eso se le une el binomio marisco-afrodisíaco, tenemos al cholo que, comiendo su tiradito, alucina que está fortaleciendo su glande para futuras noches de gloria.

    Y otra cosa: Gastón Acurio será un buen empresario culinario que ha vendido bien la marca Perú en el mundo, pero como sociólogo siempre tira para su lado oligarca-conservador. Eso de la comida peruana como símbolo de armónico sincretismo es mentira y a ver si debatimos en otro post sobre eso (mucho rollo mestizo, pero el limeño criollo odia comer chuño, y no pasa la quinua y desconoce las maravillas de una salsa de cocona). Ahí va mi piedra:

    La comida peruana es como los peruanos quisiéramos ser: Agresivos, perseverantes, sublimes, agudos y de una textura superior al resto de los mortales. El peruano saborea su ají de gallina como el politburó soviético escanciaba sus copas de vodka: Creyéndose los dueños del mundo y el futuro de la humanidad.

    Comentado por Javier | Junio 19, 2008, 23:43
  6. Buena chuto. Ahora falta un recorrido por la cultura culinaria de la selva.

    Comentado por Amazilia Alba | Junio 20, 2008, 1:03
  7. Para todos, esta saga de artículos sobre sexo y comida da para muchos capítulos más, donde tanto el alcohol como el ají y nuestras regiones serranas y selváticas estarán incluidas.

    Javier, impecable aporte en todo sentido. Interesante que nuestra virilidad esté asociada no sólo al afrodisíaco de los contenidos de los productos marinos, sino a los sujetos que los extraen del mar. Por eso es tan rico hablar de comida y prácticas sociales (sexo, relaciones sociales, etc.) porque así como encontramos imaginarios bien institucionalizados en las mentes de todo peruano al respecto de su combinación, también podemos romper esos estereotipos e ir más allá. Gracias

    Bienvenida de vuelta por los comentarios, Amazilia. Se le extrañaba.

    Frambu y Brujo, lo de choro con ch*cha proviene de la segregación de ciertos químicos que en ALGUNAS CIRCUNSTANCIAS expele la mujer (sobre todo, en casos de poca limpieza, infecciones, etc.), pero nose metan con la prima de Tuco que ella es bien limpia.

    Y veo que todos estamos de acuerdo en que los peruanos somos y queremos ser como nuestra comida. ¿Será por eso que nuestra gastronomía está tan querida estos últimos tiempos?

    Comentado por chuto | Junio 20, 2008, 9:50
  8. Felicitaciones por el articulo… esta buenazo asi como la foto del sevillano que aparece ahi. Extrano la comida chola …ajo!!!, mi patita con mani que me metia por el palacio de justicia en mis epocas de practicante “saca copia”, mis huariques del fin de semana, mi bien recordada “tia veneno” y el rico caldo de gallina revitalizante de la avenida aramburu a las 4am, entre otros. Ah y no se olviden de la rica leche de tigre y la leche de pantera, nombres de animales tambien incluidos en el genero de bravos, asi como el oso polar pa la chela, (recuerden que el oso polar, es la especie mas brava de los ursidos y no precisamente el osito de anteojos, habitante de los andes cholos, que vemos en nuestras visitas al parque de las leyendas o en el zoologico de huachipa), cuyas facultades se asemejan, como bien dijo Javier, a los aguerridos hombres de nuestro mar, que arriesgan diariamente su vida por extraer aquella materia prima que hace posible la elaboracion de toda esta variedad de potajes afrodisiacos. Un gran reconocimiento para ellos. Particularmente, dichas propiedades me han servido un par de veces a la hora de rendir en el ring de las 4 paredes y por suerte, en dichas ocasiones, no me tope con ningun quimico o hedor extrano porteno “matapasion”, porque ahi ni la leche de tigre a la vena hubiese funcionado. Amo la comida peruana y ahora que estoy afuera d Peru mucho mas y reconozco que es un gran aporte en la difusion internacional de nuestra choledad.
    Saludos desde los yunaitessss!!!

    Comentado por Farm Lopez | Junio 23, 2008, 11:15
  9. Muy entretenido e informativo este post, Chuto, aunque confieso que a veces me hizo ruborizar y pensar “Chuto, no necesitas decir en voz tan alta lo que yo ya sé…” (jijiji).
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    Esta cátedra sobre la conexión entre los frutos del mar y el sexo, como un ejemplo más del ingenio perucho, se “pone” más en evidencia si le damos un vistazo a la carta de El Pez On, cadena de restaurantes que le han sacado el jugo (no malinterpretar, por favor) a este temita y han hecho de estas relaciones polisemánticas una verdadera minita publicitaria.
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    Me he acordado también de que cuando el escándalo Mónica Lewinsky/Bill Clinton, un restaurante de mariscos en Lima inmediatamente sacó un plato especial, un pescado “a la Lewinsky” cuyos detalles escapan a mi memoria. Y aunque no pegó tanto, por un tiempo los perucholos hablaban de “tirarse un Clinton” para referirse al sexo oral.
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    Con respecto al tiradito, como buena ponja perucha que soy, me he deleitado hartas veces con un buen ceviche y un sashimi delicioso, pero recién hace muy poco probé el tiradito por vez primera. Y quedé bien enamorada…una perfecta combinación según mis papilas gustativas.
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    Finalmente, me voy un poquito por la tangente para comentar lo que dice Gastón Acurio sobre nuestra gastronomía, que en ella el sincretismo se alza a viva voz y es reflejo de lo que queremos ser como peruanos. Me pareció interesante este comentario porque aquel plato llamado “aeropuerto”, del cual aprendí hace poco, no ha sido tan bienvenido entre ciertos círculos (a los que llamamos “nice” dizque de cariño). Algunos lo describen como “aberrante”, por usar un término de los menos controversiales. ¿Será que la “mezcla” se volvió demasiado literal para ellos? Aunque a mí me parece más bien que lo que les disgusta más es la procedencia de este plato–según la leyenda, tuvo su nacimiento en los conos limenses, ingeniosa y a la vez pragmática muestra de lo que idean las mentes emprendedoras que circulan por esas zonas de nuestra capital.

    Comentado por *Canelita* (antes Canelita china) | Junio 28, 2008, 23:52

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