El doctor Ochoa (aunque, por supuesto, no es Doctor) es un personaje que tiene, literalmente, la bandera en el pecho. Su misión no es otra que servir al país (o servirse de éste que es igual) y representarlo desde su curul (graciosa manera con la que también nombramos la retaguardia). Él y su “cédula parlamentaria” (la que fuere) han sido en las últimas decadas protagonistas de las noticias mas pintorescas y surrealistas, superando incluso los cachascanísticos encuentros de sus colegas en parlamentos asiáticos. Fue elegido por voluntad del pueblo pero le cuesta mas administrar su propia voluntad porque ésta le falla constantemente.
Aquí algunas pinceladas que delinean bien a nuestro querido Dr. Ochoa, el otorongo:
1. Ley de la selva. El pueblo los conoce sarcásticamente como “otorongos“, felino oriundo de la zona selvática del país y protagonistas principales de un refrán popular: “Otorongo no come otorongo” con el cual el ciudadano decide poetizar y caricaturizar esa pseudo-lealtad que caracteriza su interacción en el congreso.
Los juramentos y los códigos de lealtad-cofradía son valores morales que rigen la conducta del Dr. Ochoa. Ello quedó claro no sólo al juramentar por Dios y por la plata patria el día de su nombramiento sino además con el compadrazgo mostrado a favor de “el Partido” que le dio vida (decimos compadrazgo porque la amicalidad machista de nuestro parlamento es evidente en sus pabellones, teniendo las otorongas que subvertir su femineidad para convertirse en Lauras Chairas congresales de genio fuerte, peleón y dominante, véase a Meche, Nancy, Marthas, entre otras). No debe extrañar, por tanto, que cuando se trate de votaciones secretas, Ochoa, en afán de limpiar su conciencia mostrar la verdad y solo la verdad, muestre el papelito a la cámara de televisión antes de ponerlo en la urna porque su alma es transparente a los ojos del rating.
Errores cometemos todos y algunos escapan a nuestro control, y sí pues, si de más poder se trata, algunas veces se pueden romper las cañerias de la lealtad y puede ocurrir la tan conocida transfuga de talentos, símbolo patrio de la duda política de nuestros padres de la patria.
2. Full Equipo. El Dr. Ochoa tiene la suerte de contar en su “despacho” (que no sabemos si sirve de despacho o para despacharse) con una amplia oficina, además de chofer, un secretario, una secretaria (que, no se confundan, no es lo mismo), más de un asesor, una serie de titulos nobiliarios coloniales, medallas, podios y a su disposición la posibilidad de liderar presidir alguna de las múltiples primeras, segundas, terceras y hasta octavas vicepresidencias de nuestro parla
mento (porque lo que vale es competir). Eso sí, dada su magna presencia, cuenta con un escuadrón de seguridad que, cual viajero internado en la selva con machete en mano, va abriendo trocha entre el caótico transito limeño con la misma voz que hizo famosa a la Uva Italia.
3. Inspiración digital. Internet ha sido la salvación de algunos doctores Ochoa, que pronto se han convertido en fans de Google y en diestros representantes del “copy-pasteo“ de leyes de otros países. Es más, algunos incluso se han animado a lanzar su perfil en Wikipedia con la finalidad de inmortalizarse en los campos digitales
4. Habilidades, destrezas y debilidades. Como todo super héroe, tiene habilidades, destrezas y particulares recursos espontáneos que lo hacen único. Cuando es agobiado en pleno Pleno y no tiene mucho que decir, regala sus minutos a otros colegas e lomás “labia” y menos “dejo“. Eso sí, no puede iniciar o terminar una frase sin decir “SEÑOR PRESIDENTE” y no hay declaración pública que no empiece con el popular impersonal ”Se debe…“, que no es otra cosa sino la brillante estratagema de tirar la piedra y sacar cuerpo. Cuando de protestar se trata, saca su brazo biónico y con contundencia utiliza la carpeta para golpear y llamar la atención al estilo cobrador. No faltan nunca las voces que ante alguna protesta revientan en la concha acústica del “hemiciclo” el son de ”ASUETO ASUETO” cuando de pedir pagos por instalación, bonos escolares, abonos, gratificaciones o indeminizaciones para él o sus empleadas asesoras se trata, así como de esquizofrénicamente echarle la culpa siempre a la mafia fujimontesinista, a Chávez, la prensa o a cualquier otra persecución política.
5. Todo por el rating. Cuando, por esos azares del destino, baja su popularidad en las encuestas, el doctor Ochoa, experto en el arte del mercadeo, logra alianzas y canjes con medios de prensa en Habacilar, Risas de América y hasta con Timoteo o Nicolasa; es capaz
de cocinar, de participar en el Canta y Gana, de hacer de notario en sorteo público o salir en algún programa cómico soportando las infamias vulgaridades de su imitador con la finalidad de subir esos puntitos que a todos nos gustan.
El Dr. Ochoa no es, sin duda, el Padre de la Patria, es más bien el padrastro no reconocido de una patria empoderada que ya no soporta en sus curules tener en su linaje las costumbres burocráticas y quijotescas que nuestros otorongos le regalan a la fauna peruana del siglo XXI. Es quizás el primer y último representante de una casta política mitológica que se reproduce a sí misma en cada elección y que encuentra en sus ciudadanos a los temerosos sobrevivientes de tristes décadas de dictaduras, mafias, torpezas y contradicciones que los fortalecen y los respaldan. Quizás sea hora de “destetarnos” de esos paternalismos parasitarios; y será ardua tarea, cholegas, ya que como dijo Larcomar, “Padre como él, no hay dos“… hay 120.
* Fotos gracias a Perú Político, el Regional de Piura (¿qué diría Grau si tuviera que sentarse a diario en ese curul frente al circo congreso? Quizás hasta se le quitaría lo de “Caballero”)y a Rodoshop.
Qué buenos artículos y cómo me hacen reir!
Ya que el “julbol” peruano está de capa caída, no pueden escribir algo sobre el raje y la envidia como “los deportes N°1 de nuestro país”. Magaly no tendría el rating que tiene y en relación al segundo, se inmortaliza en la parte trasera de nuestro parque automotor peruano con la frase “tu envidia es mi progreso”… no por eso, son pocos los que progresan no? Sigan así muchachos!!!
aun no he recibido la contestacion amigos de “choledad privada” respecto al evento blogs peru 208
aun no he recibido la contestacion amigos de “choledad privada” respecto al evento blogs peru 208
Chuto, te has olvidado de los dos placeres más cultivados por los otorongos: El trago y las mujeres.
En lo primero, los otorongos tienen tremendo hígado para cepillarse varias botellas entre sesión y sesión, por no hablar de los que llegan directamente a dormir al congreso o jatean la resaca en su jato ¿De dónde, sino, el famoso absentismo crongresal? Recordemos la famosa frase-lapsus inmortal del celebrérrimo congresista huasca Chirinos Soto: “Y ahora, pasemos al segundo ron, digo round”.
En cuanto a las tías, podías haberte explayado más con lo de las secretarias. Que es lo más normal. Lo anormal y tremebundo son cosas como la de Leoncio Torres Ccalla el violador, burro y congresista (en ese orden) o el recordado Rodriguez Canchari, el inseminador, con media docena de hijos por reconocer al terminar su gestión.
Hola a todos,
Me encantaria se congresista, pero no seria otorongo(a).
Lo que menciona Javier es cierto, los otorongos ‘violines’, los que juran ‘Por Dios y por la plata’, los que tienen de asesores a sus asistentes del hogar, los que cobran escolaridad cuando los unico ninhos de su familia son su bisnietos, a todos esos les digo: Fuera!
oe la cagas con el apellido pes!