Ya sea con las nalgas tatuadas de numerarios electorales, ya sea inmortalizada en calendario obliga’o de todo taller mecánico, ya sea mostrando las bubis en cuanto ampay futbolero existe o en cuanta obra teatral se le ocurra a Otiniano, o ya sea en fotografías hípicas enarbolando el pabellón nacional, la verdad es que Anahí, la vedette perucha, resulta un ícono de la más exhuberante sensualidad y que antropomorfiza en algún modo el imaginario sexual carnoso, voluptuoso y tortuoso del peruano promedio (ver este perfil impecable en el blog non-plus-ultra sobre la cultura vedettesca del Dr. Monique).
Así como todo ser vivo tiene como ciclo de vida, el nacimiento, el crecimiento, la reproducción y la muerte, Anahí cuenta con un reconocido historial cíclico que a continuación les recordamos en sincero reconocimiento biográfico al legado cultural que nos regala:
Etapa 1: Nacimiento (”Yo la descubrí”)
El origen del término Vedette es francés y alude a una mujer de espectáculo que muestra el cuerpo pero que no llega a apelar a lo pornográfico. En el caso peruano, el requisito fundamental es contar con gruesas y belicosas porciones de carne que se muevan con vida propia y atraigan a los ojos más indiferentes. Debe tener un “potocorazón”, es decir, un (como decirlo sin herir susceptibilides del buen formato de redacción que nos caracteriza) Aníbal Smith inmenso con gran poder afectivo. Una vez que cumple esa condición, basta que sea descubierta por un diario de impacto como Trome, Ajá, Chino, Chuchi, salir en portadas multicolores e inmediatamente modificar su nombre a uno que apele a dos sílabas pop de fácil recordación.
Ahora bien, su lanzamiento al estrellato no es tal si no se apodera del gesto institucionalizado del mundo vedettesco -otrora café teatro-: es una mueca que combina lo chenchualón (no lo sexy), lo cándido y lo macabro, es un gesto dominado por Monique Pardo y Susy Díaz, donde con esa mirada multivalente la vedette logra plasmar el ideal sexual del perucho, respectivamente: la exhuberancia, la virginalidad y la violencia.
Etapa 2: Crecimiento (”Apostar por el calatayú”)
La siguiente fase se inicia cuando Anahí recurre al desnudo, la onda “tolaca” donde la tanga está de más y se debe mostrar y demostrar todo el esplendor de su humanidad. Es quizás la máxima etapa de contacto con sus instintos (y los nuestros) más básicos. Y es el ticket inmediato para formar parte de la industria del entretenimiento de turno (lo que en los 80s logró Analí Cabrera y Amparo Brambilla; y en los 90s, Mónica Cabrejos, Mariella Zanetti). Una vez que salen en calendarios, propagandas de pinturas, shows sabatinos y fondo visual de programas cómicos, su carrera empieza a acelerarse.
Etapa 3: Reproducción (”Su lanzamiento a la fama”)
Para llegar a este punto, Anahí debe tomar una decisión determinante. Tiene muc
has variantes para conseguir que su nombre se refunde en los cerebelos peruchos: a) Se asegura un encuentro fugaz con algún futbolero de turno. Chapa asegurada: bataclana; b) Se lanza a cantar melodías estridentes y desvergonzadas con alusiones sexuales, tales como trompetas, caramelos, arrechazamientos. El tema sexual es un mecanismo seguro de posicionamiento. Chapa asegurada: prosti-vedette; c) Se presta a la ridiculización y a las peores formas de anular su dignidad posibles. Claro, es un alto costo, pero Anahí está decidida y lo entiende como una inversión a mediano plazo. Entonces, decide salir como co-anfitriona de un programa cómico donde todos se burlan de su inoperancia mental, su inocencia o su magnitud. Otras estrategias son autoproclamarse bajo un apelativo que pegue, tipo “la amiga de todos” (Francis Aimini), o denunciar ante cámaras que le hicieron mal la operación de abdomen.
Etapa 4: Muerte-Resurrección (”el Cross-over”)
Por último, viene la fase en donde se produce el crossover, el refinamiento vedettesco que consiste en “colgar las tangas“ (probablemente, por la caída de carnes). La decisión debe ser contundente y evidenciar un cambio de piel, un nirvanesco traspaso al mundo de la formalidad y a la p
lana gerencial limeña: abre un SPA (Analí Cabrera), estudia periodismo (Mónica Cabrejos), recurre a la actuación (Teddy Guzmán, la Gaga), postula su curul (Susy Díaz), se ennovia con chiquillos cumbiamberos (Florcita), hace click con gerentes (Tula, Deysi Ontaneda) o, en los casos de vedettes de base 5 y 6, recurren al estilo gore para revender su corporeidad al sector del Adulto Mayor (Monique Pardo).
Pero sin duda alguna, el resultado que convirtió a la vedette en un ideal de superación se condensa en el caso de Gisela, quien transformó el ideario que teníamos de este oficio, y que logra además en el imaginario limeño descholear lo otrora choleado, traducir con mezquindad el éxito de una ex-vedette en un caso de blanqueamiento criticable (como lo hace Magaly con Gise, Mónica Cabrejos y Tula), sin ver lo que en realidad significa en términos de movilidad social: superar una milenaria connotación de ruquerismo con la imagen de una mujer que transforma la etiqueta que la denigra y la convierte en un pasado de aprendizaje que la impulsa a la superación. A ver si los cholos aprendemos.
la seccion de personajes bandera es una de mis favoritas y de verdad que la vedette es un personaje que faltaba. no se de dónde sacas las ideas, chuto.
lo que no puedo creer es que “anibal smith” sea un tag para este post.
JAJAJAJA VIENDO LA CHOLIFICACION CON DIFERENTE CALZON, TE PASATE CON LO DE “RUQUERISMO” Y LO DE ANIBAL SMITH YA NO YA.
cholo viene de Cho (pata), ledad (viene de sentirse emperador de un reino que apenas tiene los centimetros cuandrado de tu cuerpo más tu CI (coeficiente intelectual), o sea ufffffffffffff (”bastante” menos tu money).
Sería lindo ser mas cholo que los cholos, por ejemplo casi ningún cholo acepta objetívamnte querer al Perú-pero de verdad, eso quiere decir que nos basta nuestro distrito, propvincia o departamento,nuestra visión no da para mas (¡Perú!, ¿qué es eso?).
Fuentes de Puno no fue el primero que propuso las regiones federales, fui yo hace mas o menos 20 años atrás. Se imaginan a cada departamento con su propio congreso, poder judicial, gobernador con sus secretarios y luego se acrediten Senadores a tavés del ACUERDO NACIONAL prpopuestos por toda la socidad civil, sería mostro.
No nos mintamos, los partidos no existen, son simplemente LOGOS,sin ninguna organización ni actividad ciudadadana, sin líderes,ni técnicos….el lema de todos es “SALVO LAS ELECCIONES TODO ES ILUSION”, “LAS ELECCIONES SON LA PARTERA DE LA HISTORIA”,”ELeCCIONES O MUERTE, VENCEREMOS”.