Uno de los microcosmos más francos que hemos construido en nuestra móvil choledad es aquella que bien llamamos “cultura combi“, aquel arreglo de conductas y sujetos sociales que conviven caótica y anómicamente en un escenario de sórdidas estrategias de sobrevivencia tráfico-peatonales, pero que en realidad esconden las lógicas informales con las que interactuamos habitualmente.
La combi es como nuestro propio, pujante y cacharrero proyecto de país virtual sobre ruedas, un triciclo-perú urbanoide que ante el llamado de “Habla, vas” nos termina llevando a todos a un mismo e incierto paradero. Sabemos a dónde nos dirigimos pero no sabemos si llegaremos, cuánto será el precio a pagar ni con quién nos sentaremos durante el trayecto.
Siempre hablamos del chofer, del cobrador, del apuntador como el triunvirato maligno que corona la cultura combi, pero ¿nosotros no somos los que reproducimos ese show multidemocrático y morboso del rtansporte urbano? ¿Qué tipo de peruanos somos en una combi? O lo que sería más interesante de mostrar, ¿EN QUÉ TIPO DE PERUANOS nos convertimos en el mundo salvaje de la combi urbana? ¿Qué nos dicen estos personajes sobre las particularidades de un peruano? ¿Eres tú uno de ellos?
Aquí, la primera tanda de nuestra identidad combi resumida en 5 personajes citados por los cholegas (hay 15 más en espera):
Joyita 1. Los pájaros fruteros. Siempre que entran a la combi lo hacen con una bolsita plástica de color amarillo con la fruta de estación de su preferencia, generalmente plátanos o mandarinas, aunque los más avezados lo hacen con granadillas, melones y naranjas (de jugo, para hacerla difícil). Tras pelarlas, guardan las cáscaras dentro de la bolsita, perfumando el recinto con el peculiar olor frutal. Merece una mención aparte, la ingesta de mangos, la cual requiere un movimiento corpóreo diferente, agachaditos como quien come con vergüenza, para evitar salpicar los sabrosos fluidos al resto de compañeros de viaje. La faena termina con la aparición del P.H. multiusos para la limpieza facial tras la batalla, el cual se añade (echa bolita) a la mencionada bolsita plástica para luego redondondear la proeza con su respectivo nudito al estilo profiláctico y ejecutar la lanzada a través de la ventana más cercana y en el momento preciso, cuando nadie está viendo, como para no hacer roche innecesariamente.
Joyita 2. Los rega(e)teadores. Conocidos peruanos que utilizan la concha acústica del Campo de Marte como musa inspiradora para exigir rebajitas y descuentos, demuestran una habilidad magna en costear tramos específicos de una misma ruta inventando tarifas ahí donde no existen, obligando a la industria combi a inventar eso del pasaje zonal o semi-urbano. Los amateurs empiezan su advertencia regateadora desde abajo (es decir, desde la puerta): “Aqui nomás, a la Marina” (están en Javier Prado) pero la categoría Caraduras le regala la chinita de mano en mano al cobrador mientras sube, y apenas lanza un murmullo ininteligible que se asemeja a un confuso “quí nom’a“. Esta estrategia logra perturbar al cobrador que lo deja pasar a regañadientes.
Joyita 3. Los del medio pasaje. Son los declarados “persona non-grata” en las combis peruanas, invisibles para los choferes en horario de competencia y enemigos públicos de los cobradores que los amenazan, maltratan e invitan a sentarse en los sitios más inhumanos posibles del vehículo. Los escolares en uniforme blanqui-gris son obligados a arreconchumarse en la parte trasera con la promesa ingenua del “al fondo hay sitio“, las mochilas en su espalda noquean a todos los pasajeros, no saben cogerse de los manubrios y terminan en grupo, disforzados, metiendo vicio, risa y pisando los zapatos de sus vecinos. En el caso de los universitarios, estos muestran su carné al cobrador para pagar S/.1 de medio pasaje y observa que los demás pasajeros también pagan lo mismo sin presentar carné. Muchos de ellos vienen con audífonos incorporados en las orejas mediante los cuales se trata de evadir la música que no “pone” en la combi y, de pasada, inventar un propio soundtrack acorde al estado de ánimo con su cantadita o tarareadita más que a todos embelesa.
Joyita 4. El chibolito laburero. El niño recio, curtido, criado en la calle y destinado a trabajar desde pequeño para ayudar a la economía del hogar y que por más campañas municipales que intentan sensibilizar a los ciudadanos de a pie a que no colaboren con el abuso a los que muchas mafias los someten, siempre terminan colándose en alguna combi distraída. Carita sucia, con los moquitos saliéndosele por la nariz, y un leve y perenne resfriado, velocísimo tanto para subirse como para bajarse de la combi. Proyecta la voz como Pavarotti, con esa estridente voz de pito que llega bien hasta el fondo del vehículo. Tiene un balance envidiable, cual surfista profesional, ya que necesita las dos manos para sostener la mercancía y cobrar un chicle, cigarrilo o caramelo, y claro, los famosos e institucionalizados Olé-Olé. Se ha memorizado el comercial del producto que vende a la perfección utilizando hartos sinónimos creativos (”cuánto le vale, cuánto le cuesta”) y ofertando promociones predecibles (”uno por cincuenta, dos por un sol, cuatro por dos soles“). En otras versiones, el chibolito laburero es cantante ambulante como Gregorio, harto carisma e instrumentos rítmicos recurseados y una mano picosa y percudida que exige más que una limosna una contraprestación por haberte liberado del caos rutinario de la cumbia, los claxones y la voz del cobrador.
Joyita 5. Los dormilones, cabeceadores y trasnochados. A veces se golpean la testa contra la ventana y se bambolean con cada bache, y se despiertan bruscamente para gritar un “bajan bajan” (ojo, no “bajo-bajo”) y sacan el pasaje a la volada, haciendo que el chofer pare en seco. La combi es para ellos como una cuna rodante que con su suave ronroneo, temperatura cálida y sofocante aroma antioxigenado los transportan a los brazos de Morfeo y entre gestos de ensueño y despertadas abruptas demuestra que ha tenido una jornada laboral extenuante. Nunca duerme solo sino que escoge aquellos asientos de a dos para recostar, como cantaba Sinatra, la cabeza en nuestro hombro, signo de la cooperación ciudadana. Algunos, más afectivos, abrazan, babean, roncan y relajan el cuello en un bamboleo cefáleo cual palitroque de Nubeluz o rutina de aérobicos.
La próxima semana, no se pierdan a “la estudiante de hotelería” o al “ex-recluso de Lurigancho”, así como un acápite especial donde participarán en esta combi identitaria nuestros personajes bandera (la tía Pocha, Laura Chaira, entre otros). Próximo lunes.
* Hasta el momento, han colaborado redactando este conjunto de artículos, los siguientes cholegas: Chico Perales, Canelita, Dreampicker, Christian M., Saltamontess, Jorge Md, Juan, Chopin, Bujarda, Kevin Benites, Keaton de Villa, James, Mara y eyy!!
Hola Oscar, soy Milagros quien superviso tu cumple,la pagina esta buenaza,te felicito y a tus amigos tambien,que tal tu fiesta me imagino que tr¡erminaste totalmente ebrio porque yo me retire a las 3am y tu ya estabas bien movidito,bueno Oscar cuidate te mando un beso y hasta otra oportunidad. Milagros Muente C.
Cholega Milagros, bienvenida
En este esapcio público de la choledad, hubiera esperado un comentario sobre el artículo, a ver si nos lanzas algún personaje. Ya casi y han convertido a esta choledad en un Facebook cholo.
Y de pasadita, si te comunicas con Oscar, dile que la resaca le ha durado suficiente y que tiene que regresar pronto al staff de redactores 100% activado. Feliz día, de pasada.
Genial Chuto… gracias por tomar en cuenta a mi joyita frutera y hacer las correcciones de estilo convenientes a mí desordenado texto.
Seguiré aportando a futuros temas.
Christian M.
jejeje
Hace 11 años que sali de Lima Limon y los personajes siguen siendo los mismos
No se si pueda aportar con alguno, quizas el que se sube a la combi y 5 cuadras mas adelante pregunta ¿que, este no va por Javier Prado? El cobrador con cara de sospecha le dice que no, el pasajero se baja, toma otra combi, con un argumento similar despues de 5 cuadras se baja y asi sucesivamente hasta llegar a su destino
¿Como llamarian a esta joyita?
Saludos, Yo
Hey.. ta mostra la clasificación de los bienaventurados pasajeros de combi que estamos obligados a vivenciar estas situaciones cada dia…
Y que me dicen de las tías putucas que suben en San Felipe (jesus maria) y se bajan en Pardo o Sta Cruz(miraflores)y que durante el trayecto si el chofer maneja como a ella no le parece (y eso que la combi va casi vacía), frena descuidadamente, o al cobrador se le escapa una barbaridad,o se atreve a cobrarle mas de un sol, se quejan y protestan como si estuvieran reclamándole a su natacha de turno… que tal choleada para mas sobreentendida jejeje
Saludos
dear chuto: has visto esta marcianada?
http://members.libreopinion.com/mnsdp/pagina1.html
no merece un post?
Qué bacán el post! (y todo el blog) me he matado de risa…
realmente…….real.
pero ……..falta el sudoroso y/o oloroso..cobrador….esos si que apestan.
o la ñora qe sube con su chuqui y en el carro con muchisimo descaro le manda su kechi al bebe qe se priva en llanto… y como qe toos la miramos como desalmada y enton le dice ya ya callate!! waaaa, deja de llorar te estoy diciendo!!! waaa, qe te calles!! waaaa y el bebe no para de llorar ps, tremendo golpe qe le mando su ma´.(y aveces le manda otro no??)
Asu cuando veo eso me da una colera y me aguanto solo xq una vez cuando me meti me dijeron mire ud. tienen hijos?? no… enton callese!!! asu me paltie feo y ya pes ahora solo espero qe el bebe se calme y la ñora desalmada le deje de pegar!!!
malcriadas encima!!!
[...] hemos escrito hasta ahora? Pues sobre el trauma chileno, sobre los combinados, sobre la identidad combi, sobre el lonche, sobre el himno nacional y sobre el huevoneo (pendiente). ¿No son esos [...]
Llegue por casualidad a este blog. Que alucinante, real y divertido!!! jajaja
Con respecto al tema. Falta aquel que inspiro la frase en la cancion de los NSQNSC… “amor mio yo te siento, porque el micro va lleno”… jaja
Falta tambien, el pasajero(a) de más de 150 kilos, claro, te das cuenta cuando tienes medio cuerpo encima porque no cabe en un solo asiento. Tú, peruano de contextura promedio, que pugnas por permanecer visible y no asfixiarte en el intento, por si fuera poco tienes que soportar “mojarte” de sudor ajeno cual manteca expuesta al sol.
Decides literalmente ponerle “al mal tiempo buena cara”, te resignas y te convences que falta poco para que bajes. Pero nooo!!! el gordit@ tiene algo más, saca su bolsita de cuates, lo debora mientras los trozitos te salpican por todas partes. Y para coronar la jornada, “pashajes” “pashajes” y tu no puedes ni moverteee….