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Bien Taypá

Lo que se intentó pretender querer decir: el peruano encuestado (la secuela)

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Traducciones Chuto. Sé un monstruo de la traducción.

No se paga el pasaje de la combi sino hasta llegar a tu destino (no vaya a ser que “te hagan cholito“). No se deja la casa sola sino con candados, púas, botellas rotas, cerco eléctrico, reja vecinal y con Guachi-Mario feroz al frente. No te detengas a decirle la hora a nadie en la calle porque, ante el descuido, podrían arrancharte el reló(j). No esperes a que cambie la luz roja del semáforo muy cerca del carro de adelante porque siempre debe haber un espacio para acelerar cual Vin Diesel y atropellar al ladrón de turno. No se usa el estacionamiento exclusivo del supermercado a menos que demuestres con tíque en mano que no le hiciste el avión yéndote a pasear por ahí y no comprar siquiera un chupete. No se deja lapicero suelto sin cadenita en el banco. No se deja comida en la refri de la oficina sin nombre y apellido bajo riesgo “guerra avisada…” de que alguien más hambriento que tú lo consuma primero.

Y claro, en la tele, Fuji, Vladi, Rómulo León, Lucianita, Alan, los ministros, los congresistas y sus gastos operativos, las señitos de Laura Bozzo, el reportero de Magaly, y hasta la mamá de Britney… ¿Cómo y cuánto se ha quebrado nuestra confianza interpersonal? ¿Somos todos encapuchados delincuenciales a los ojos de un peruano que no nos conoce? ¿En quién confía un peruano en un terreno donde confiar demasiado es sinónimo de monguedad y taradez?  

Pues, claro, en los bomberos (sí, esos a los que cojudeamos en esa histórica frase).

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En este escenario oscuro y maquiavélico de la desconfianza colectiva, el peruano afirma que el personaje más confiable es el bombero, aquel idílico modelo de filantropía sin fines de lucro que todo niño valeroso quiere ser, pero que con el paso del tiempo es eludido por carreras más prósperas como el Derecho, las Ingenierías o las Economías. Pero ¡oh, sorpresa, presa! pocos son los que confían en los abogados, jueces y en los economistas (aparte del 6% que confía en los políticos y el 33% que confía en los pastores evangélicos y sus programas madrugadores que, eso sí, no necesita traducción), ¿por qué entonces el símbolo personificado de nuestra mayor desconfianza (abogados y jueces) resulta siendo la vocación mayoritaria de los jóvenes peruanos, impulsados por sus padres, amigos y parientes que, en secreto, son fanáticos de los bomberos y que, mientras echan toda la culpa de la situación de la educación a los maestros, por lo bajo son fans enamorados del magisterio?

Sólo el 40% confía en los empresarios, pero son en los últimos años el espectro aspiracional más relacionado con el desarrollo del país en el marco de las cumbres, de la agroexportación, de los TLC, de las mineras, de las cadenas de restaurantes y supermercados. Es el público al que Alan y Lourdes prenden vela, enamoran y arengan cual BraveHeart para que sigan apostando por el país. Ellos son la oportunidad que busca el chorreo. Son emprendedores, son creativos, son pujantes, son arriesgados, son… ¿son honestos?

De un año a otro, el IOP revela que un 80% en promedio cree que los empresarios son poco o nada honestos, cifras nada favorecedoras para el Superman del Desarrollo Peruano, o sí?

Sólo pasa en un país donde se confunde confianza con admiración, donde se confía más en quienes dan un servicio social -maestros,doctores,bomberos- (como si no cobrar o no cobrar tanto, los hiciera más confiables) aun cuando no se aspire a ser como ellos (”¿quieres ser maestro de escuela?, te vas a morir de hambre, en pura marcha vas a estar”, “¿Bombero, pero esos no son voluntarios?”, ¿Pero de Doctor no vas a tener que estudiar toda tu vida?”). Confiamos en quien no queremos ser. Fabuloso.

Ahora, más allá de las ocupaciones y del 38% que no confía en la “gente en general” (nueva carrera ofrecida por la Universidad de la Vida), ¿en quién confía el peruano?

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Pues en lo tangible, en lo que conoce, en lo cercano, en lo que puede oler, husmear y escudriñar: en su familia (en ese escenario, nos preguntamos: ¿los abogados y jueves tendrán familia, y ellos confiarán en ellos?), aun si estos son estafadores, jugadores, corruptos o adúlteros. El lazo consanguíneo, lo que en versión coloquial se conoce como “la sangre”, es el último sobreviviente de nuestro tejido confianzístico. No los vecinos, no los compañeros de trabajo (a los que ves más que a tu familia). ¿Y en quién no confías mucho o nada? Pues, en un país católico, en los evangélicos porque -claro- tienen programa en el 4 y todo, y en los gringos (a.k.a. todo extranjero rubio), que aunque no tiene pinta de choro, pueden llegar a resultar más “vivos” que uno (el terror a los pistacos).

El 87% no confía en “personas que conoce por primera vez”, o sea, en “personas que no conoces, que no manyas, que no tasas” (he ahí el origen del nepotismo, Toledo). No confío en quién no conozco; como sólo conozco bien a mi familia y sé dónde duermen, cómo pecan y cómo gastan, entonces no confío en la calle, en el banco, en el restaurante, en la combi, en el abogado, en el Estado, en Alan”. No puedo construir país si no confío en quienes lo construyen

¿Y confío más porque tengo más plata, porque soy hombre o mujer, porque son joven o viejo? Pues, no, el triste veredicto de la pregunta final es que el chip de la desconfianza es generalizada y no generacional ni machista ni clasista. Es traumática. Es viral. Es peruana.

* Para no quedarnos tan desolados, pronto seguiremos analizando cómo la desconfianza se contrarresta  y se combate desde esta tribuna. Agradecimientos al buen cholega Arturo por cedernos su lata de Ecco para esta foto

Discussion

9 comentarios for “Lo que se intentó pretender querer decir: el peruano encuestado (la secuela)”

  1. Wazu, no puedo creer que el peruano promedio crea que los empresarios son deshonestos.
    Osea, todos robaron, cutrearon y nunca trabajaron… qué mal que piensen así.

    Comentado por Beggs | Diciembre 17, 2008, 0:21
  2. habla chutin, muy interesante lo que planteas o mejor dicho lo que traduces….

    Que pena da el hecho de nos hayamos vuelto unos paranoicos en relacion con las personas que nos rodean, hemos llegado al estremo de asegurar “En este mundo no se puede confiar en nadie, ya que volteamos y te apuñalan por la espalda” , Las generalizaciones son el principal arma de la lengua peruano… Donde vives? uhmmmm por allá todos son choros..

    En nuestro Perú se viven un mundo de carencias (aunque Alan diga lo contrario), los problemas económicos a niveles familiares suben y suben… y ante esta presión muchas personas tienden a irse a lo deshonesto, a lo rápido, a lo fácil.. por qué?, me pregunto.. se me vino a la cabeza esta respuesta: “lo que pasa es que ellos no han aprendido una maneta honesta de hacerlo”… si y aunque suene rebuscada…. aunque parezca una excuda o una justificación a actos tan degradantes… pero así es… si tu naces creyendo que cogerte el vuelto que te dán de más es bueno, posteriormente te cogeras el dinero de las cotizaciones… Si tu le dices a tu amigo que te gastaste 20 soles en la impresión cuando realmente te gastaste 10… cuando hagas un trabajito dirás que haz gastado más.

    en una de mis prácticas en una Cárcel, hablaba con un grupo de internos(presos) y les planteaba cómo otras personas se ganaban la vida por la buena: “Sí, eso es lo que vez…. pero que te dice que no ha sido narco?, quien obtiene plata así por así”… me dijo uno.
    LE hable de un juguero que la ha hecho con su negocio…:” Eso es lo que ves, pero esos jugueros son bien desgraciados…¿Quién te dice que no busca la fruta más mala . para ahorrar”……..
    No conocían a las personas de quien les hablaba pero ellos inferian, saban conclusiones de algo, que si estuvieran en su lugar, hubieran hecho….¿porque?… porque es la forma como piensa, es la perspectiva que tienen de las cosas…

    El perú ha crecido como la tierra del vivo, del atrasador, del men, es la tierra de Jaimito pe’, esa es la ideosincracia…. Y la generalizaciones son las que la fortalecen.

    Comentado por NeO | Diciembre 17, 2008, 7:18
  3. Claro, no viste como Quimper confiaba en Rómulo, Rómulo en Lucianita, Lucianita en Del Castillo, Del Castillo en Canaan, Canaan en Alan, y así sucesuavemente? Acá no hay falta de confianza! Hay exceso! Jajajaja

    Comentado por El Chepis | Diciembre 17, 2008, 11:14
  4. A ver si dirían algo así de la gran empresaria y millonaria Gisela Valcárcel,
    Aunuqe sólo una vez, en una peluquería, escuché a una tía decir “esa zambita de la Victoria mira como llegó tan alto, pero se tiró a mil gerentes cuando empezó”.
    Cristo! Cuánta envidia! Puede que sea verdad, puede que no, pero viene al caso menospreciar el éxito de alguien con unos rumores que ya pasaron los 20 años? Es que los peruanos no podemos soportar el éxito ajeno? Es una cuestión de COMPLEJO, al estilo “si yo no puedo, nadie puede, a menos que haga TRAMPA”.
    Qué decepcionante esa encuesta, en serio.

    Comentado por Beggs | Diciembre 17, 2008, 18:50
  5. ¿ Qué regalo le darías al Presidente si fueras presidente?

    http://libertadperiodistica.blogspot.com/2008/12/encuesta-navidea-qu-le-regalara-al.html

    Comentado por jorge ureta | Diciembre 21, 2008, 18:14
  6. Ahora … una pregunta para los abogados sería si confían en los Registros Públicos? porque si somos un país que no confía mucho en sus vecinos, esta debería ser la clave para evitar tal desconfianza

    Comentado por Hacker | Diciembre 21, 2008, 21:40
  7. La desconfianza no es patrimonio de todos los peruanos, ahí está el ejemplo de esos pobres campesinoa ayacuchanos que han sido estafados por empleados de esa empresa Travel One. Ellos no erand esconfiados, cosa que ahora en adelante no podemos afirmar. Asi se genera la desconfianza en la gente.
    En referecia a las ocupaciones, la gente confía en quien no lucra. Saben intuitivamente que el lucro es la madre de todos los engaños. Lucra el comerciante cuando sobrevalora su mercadería (algunos economistas le llaman ley de mercado, un producto comprado en 5 soles y revendido en 20 so pretexto de la demanda o por las fiestas navideñas, no es comerciar SINO ESTAFAR).
    Lucra el transportista que en fiestas sube sus pasajes hasta límites inimaginables, lucran los grifos cuando venden la gasolina rebajando 5 centavos cuando el barril ha bajado de 150 a menos de 40 dólares. Por eso se piensa que los empresarios son elementos no confiables. Su moduys vivendi es ganar dinero y por ello harían cualquier cosa, incluso engañar.

    Comentado por Prensa Bruta | Diciembre 22, 2008, 20:00
  8. antes los peruanos han sido victimas por los extanjeros que aprovecharon extraer los recursos naturales como tesoro fugaz de las manos de los peruanos oprimidos por malditos peruanos de ascendencia colonial y a ellos les han dejado a sufrir las consecuencias sin soluciones. la desconfianza en los peruanos es una virtud suprema para erradicar a los vivos maquivelicos que son tentados a pensar en dinero para engañar a los desconfiados sacandolo de los bolsillos del entorno social en el que viven porque van a caerse como victimas de la desconfianza y luego van a la mierda no más para no poder robar mas plata o cualquiera cosa que se vale mas que un centimo. no importa cualquier profesional que sea confiable entonces se le saca a la mierda no más. el dinero es hambre de los deshonestos porque se mantiene la seguridad narcisa de si mismo para vivir comodo.

    Comentado por el peruano conquistado por el español | Enero 3, 2009, 21:13
  9. Buen aporte.
    usmp

    Comentado por Karla | Enero 30, 2009, 23:27

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