Foto tomada acrobáticamente en una “Custer” limeña de la línea 46 “Todo Arequipa, Larco, Barranco”) por uno de nuestros cholegas colaboradores.
Una conocida y puesta-en-práctica frase popular nos dice que “Hecha la ley, hecha la trampa“. Sólo que nunca imaginábamos que la trampa podría acarrearle al rebelde sin causa del asfalto perucho un accidente de esos que feamente nos presenta la sección Policiales.
Pero es que tanto y tanto se repite la exigencia de la ley de ponernos el cinturón que cual adolescente buscapleitos preferimos desafiar la muerte, hacer “la del vivo” y pasar todos los Operativos de Tolerancia de las carreteras con este amague de seguridad malhecho. “Es que apreta“, es el argumento que esgrimen audazmente los choferes (oigan, seamos conscientes de que la voluminosidad del abdomen perucho es parabólicamente más amplia que la de otros ciudadanos del mundo, por lo que la apretujez del cinturón ocasiona gases y otros malestares estomacales perniciosos).
Pero esta imagen no es la condenable escena de la ignorancia, la osadía y la irresponsabilidad del típico acusado de malas prácticas al volante (o sea, choferes de combi, camión, bus interprovincial, taxistas) con la que muchos se llenan la boca y alistan el índice acusatorio (increíble acusación toda vez que el “hábito” de usarlo en los choferes y copilotos particulares no tiene ni 8 años en nuestro país, todo fue producto de una norma y multas más estrictas).
Esta imagen es el retrato caricaturizado de lo absurdo de nuestras otras necedades igualmente transgresoras e imprudentes (como la necedad de no usar cinturones en la parte trasera del auto), una imagen que nos muestra una sociedad donde si no es mandado (y varias veces) por la señora ley, si no nos cuesta vidas que querramos, si no nos obliga a pagar varios cientos de soles y si no hay resquicio alguno de librarnos de la obligación con unos 10 solcitos para la gaseosa del tombo, entonces no tiene los requisitos necesarios para convertirse en una conducta generalizada. Sólo algunos años después, cuando nos hemos educado en una nueva forma de interactuar con el peligro y el respeto común, desarrollamos esa costra del descaro más profano que nos permite olvidar quiénes éramos y, cual síndrome de María Joaquina de Carrusel, tachar a los demás como ignorantes, salvajes y bestias transgresoras sin criterio.
Interesante rebeldía la de esta choledad.
Pero que nos sorprendemos, si el ejemplo inmediato que debemos de seguir esta en desmadre tras desmadre, nuestros mismos padres nos dicen no mientas, pero ellos cuando hay una cobranza o los eternos testigos de Jehova, nos dicen diles q no estoy, y si los congresitas mismos nos dan ejemplo de como romper y transgredir la ley mmmmmm tu que crees??
jajaja, y los señores ley se venden por 5 lucas, si uno no cuida su propia vida, nadie lo va a hacer.
Ay Chuto, me ha dado la depre, justo el otro día me agarraron sin el cinturón de seguridad a cinco cuadras de mi casa (no es broma), envié mi multa hace poco, abuuuuu…pero al menos no me hice la que lo tenía puesto, por siaca.
Y pues ya que estoy bien limpita de nefasto pecado, me daré el lujo de lanzar el dedo acusador, ¡qué se creen estos vivos!, que todos paguen igual que yo, ¡tremendos canallas!
Lamentablemente en una sociedad donde no existe transparencia (¿en qué quedó lo del congresista adoptado?) o es casi nula; en donde no se lidera con el ejemplo; en donde el uso de la VARA mágica es cotidiano; y en donde se envidia (en vez de repudiar y castigar) al más vivo…pues qué podemos esperar.
Los peruanos son creativos al aplicar la viveza. En vez de rebelarse contra leyes o normas, por qué no rebelarse contra la pobreza, la ignorancia, la cultura del más vivo. Ahí sí, a ser creativos, que bonito nos saldrá.
rebeldes sin causa estos peruchos… ni siquiera bien enfocado el rollo ANTISISTEMA, no?… en algun texto del inefable Beto Ortiz alguna vez leí q el perucho sufre del síndrome del achori… Nación Achori nos decía… Estamos tan hartos de q nos lorneen q antes de q nos digan algo, ZAS, la pata en alto y la viveza criolla. Vivimos a la defensiva, demostrando q nadie nos obliga a hacer cosas q no queremos…
Qué bárbaro…
A ver chuto…¿tú de verdad esperas que usen cinturón de seguridad? Por favor, si yo, no menos de tres veces por semana veo a gente que bota papeles o cáscaras de fruta por las ventanas de taxis, combis y autos. Y para no hacerme la segregadora, yo he pescado a amigos míos bien rubios ellos manejando con su chibolo de 3 años encimA, sin silla de niños (que deben usarla hasta los 5 años), sin cinturòn sin nada… Ya pes…
No entendemos tu comentario, cholega Josefina.
Es confuso pero… a ver:
1.¿Por qué no podría esperar que usen cinturón de seguridad?´¿Te parece que esto era un post sobre choferes de combi irresponsables?
2. ¿Por qué tú sólo ves a terceros btar papeles y cáscaras de frutas y no dices nada sobre ti? ¿Es así como pretendes no “hacerte la segregadora”?
3. Y esto es lo mejor… ¿por qué te sorprende que tus amigos “bien rubios ellos” no lleven cinturón como si de pronto en el gen rubio viniera el código genético de la responsabilidad vial…
4. Y… tu “ya pes” nos quiere dejar el mensaje de que, aun sin “hacerte la segregadora”, no deberíamos esperar que esos cochinos que botan papeles y cáscaras de fruta de sus taxis y combis lo hagan ya que tus amigos bien rubios ellos no le ponen el cinturón a sus hijos… O sea, si ellos no lo hacen, ¿qué podríamos esperar de estas ignorantes bestias transgresoras… no?
Auch… creo que el título le cayó perfecto al post y a tu comentario.
ya sabes que sucede en muchos países, no solo en perú
es una choledad universal
choleda universal = disculpa a romper la ley? vamos, que es vergonzoso que, cual chibolo engreido, el chofer pone el cinturón de seguridad al lado del seguro pero se rehusa a meterlo en el mismo. No solo esta mala lo ilustrado en la foto porque no cumple la ley sino principalmente por no optar por una medida de seguridad que podría salvar su propia vida. Una rebeldia ridicula e irracional. porque no somos tan tercos para luchar contra la pobreza, el crimén y ser solidarios.
Chuto: porque no haces un post acerca de choledades universales? Sería eso una contradicción o paradoja? Acaso la Choledad es exclusiva o por ser compartida más alla de nuestras fronteras deja de ser nuestra choledad?
¿Acaso la Choledad es exclusiva o por ser compartida más alla de nuestras fronteras deja de ser nuestra choledad?
Excelente. Irá para las reflexiones y reglas de convivencia de esta choledad.
Lo más bacán es cuando, no satisfechos con los pretextos cotidianos que puede entender cualquier hijo de vecino (excepto un hijo de vecino de cualquier otro país donde llevar el cinturón abrochado es tan forzosamente normal como la gravedad), nuestros queridos choloferes de todos los colores y estratos sociales recurren a la autoridad empírica y galileica de las ciencias naturales, la geometría y las matemáticas, para decir que vieron “no se que reportaje de esos en Discovery” (apelativo con el cual se suele hablar de cualquiera de esos escasos canales donde no se ven telenovelas, partidos de futbol o ampays) donde escucharon que hay gente que ha muerto por quedarse atrapada por el cinturón en un accidente ….
Es decir, las estadísticas y la sacrosanta validación científica exclusivas de la magia del hombre blanco, demuestran que en realidad no es tan cierto eso de que el cinturón salva vidas, y que nuestras autoridades “milenariamente corruptas”, con el perdón de los tukuyricoq, kipukamayoq y demás dignos funcionarios precolombinos, nos quieren imponer como otro pretexto para la multa o la pasadita de billete invisible por debajo de la tarjeta de propiedad.
A veces creo que debe costar más trabajo mantener el falso cinturón bien acomodado entre nalga y asiento, que engancharlo en el broche que curiosamente algún diseñador koreano o japonés, en alianza con algún malvado tapicero de igual procedencia, colocaron tan incómodamente en medio del asiento.
La ley no sólo es una tentación para eludirla, pareciera que muchos de nosotros somos alérgicos a ella…
Cuando hace ya varios años, se implantó por primera vez la exigencia del cinturón, y por primera vez la policía detenía a vehículos por esta ley, salieron a la venta unos polos blancos con franja cruzada (misma camiseta de la selección antigua), pero de color negro, cuya finalidad no era otra que la de “engañar” al tombo que a la distancia confundiría la franja negra pintada con un cinturón de seguridad real.
Demás está decir que la venta de polos “con el cinturón incluido” fueron un éxito de ventas entre nuestros choloferes a quienes se les planteó la alternativa de instalar un cinturón falso -15 soles- o comprarse el polo -5 soles- (la opción de instalar un cinturón real que funcione ni mencionarla -50 soles o más).
Este uso tan perucho de la reconocida técnica pictórica del “trompe l’oeil” dejaría cojudo al hiperrealista más pintado, pero me pregunto a continuación: cuántos productos de este tipo, es decir, que sólo podrían intentar venderse o siquiera idearse en el marco de nuestra choledad, existen en el mercado? ¿Podría alguna vez algún gringo imaginarse que un producto así tendría demanda? ¿Tendrá ADEX algún listado de productos de inexportación tradicional, que por su naturaleza, finalidad, consecuencias, o simple higiene mental, serían impensables en cualquier otro lugar?
Esos politos son muestra de perversa creatividad.