Chuto
Playa Agua Dulce, enero de 2009
Habla, Tuco, después de la juerga en el sur chico, terminé en la yapla al son del noventero “El día empieza, iremos hacia el sur…” de los NSQ y NSC. Hacía un sol de la patada (¿la patada de quién?) y decidí ponerme mi ropa de baño, chapar un taxi y enrumbar a la Costa Marrón (lo justo pues, varón). Decidí ir a Agua Dulce, emblemática playa de la que viven privados por voluntad propia los lugareños que vivimos sobre el acantilado o Bajada de Armendáriz “que le llaman“. Busqué ubicación, tendí mi tualla y me senté a disfrutar de la arena, el sol y el mar. De pronto una familia numerosa se instaló cerca de mí.
Dos señoras venían cargando una olla y una sombrilla multicolor. Junto a ellos, los hijos, sobrinos y nietos de tan perucha y multitudinaria imagen familiar se acomodan, se enarenan y, al agua, pato. Luego de un rato destapan la olla y, a falta de trinche, buenos son los dedazos de la señora que colocan estratégicamente en platos de plástico los sabrosos fideos en salsa roja que por la hora hicieron crujir mi estómago. Yo seguía pensando (y oliendo) esta práctica tan nuestra de llevar comida a la playa.
La faena gastronómica es ávida y el combate se realiza con pocas palabras, masticadas semiabiertas y poco pudor del estilo que gusta a Frida Höller para limpiarse los labios y con esos sonidos guturales-orgásmicos que hace Alfredo González en su programa del 13. Los platos de plástico son amontonados al pie de la sombrilla y sacan la sandía. Pepas cual metralleta son lanzadas en escupitajos a la arena. El sol se marcha, y la familia levanta sus “chivas” (¿por que no cabras?) para marcharse a casa. Volteo y encuentro un Aguadulce pegosteado, basura en cilindros oxidados que rebalsaba su capacidad, botellas de cerveza y demás residuos de festines propios e impropios. Algo de salsa roja y la cáscara de sandía y otros miles de palitos de helado chupados y clavados cual chaquitacllas en la arena.
¿Es esta la playa a la que cantaba como musa Raúl Romero y donde los patos y las patas se marchan, unos en lancha, los otros en camión, y donde la familia Quispe lleva “ceviche en bolsa y sopa en botellón“? ¿Es la práctica de la comida en la playa una costumbre de los unos, pero no de los otros; o sea, a los Otros no les da hambre en la playa o qué? Marianita Villa me decía la otra vez ”Ay, hijito, esa gente es chola pues, no sólo come en la playa sino que comen con las manos y se ensucian todo, no los han educado, pobres” (con esa convalecencia lastimosa que ya le conocemos). Pero no se trataba esta vez del famoso “Esssssssa gente” que hemos comentado anteriormente, sino es precisamente lo opuesto, es esssa gente que jamás comerá como yo ni lo que como yo.
Me pregunto Tuco qué es lo que esconde Marianita detrás de ese privado choleo; qué es lo que sella la diferencia que tanto le estorba: que esa gente coma, que no sepa comer bien, que sean los cochinos del barrio, que elija comer fideos rojos, que no coma haciendo “hmmmmm” al estilo Gastón, que Agua Dulce esté sólo a una playa de distancia de su Regatas querido? ¿Qué?
Tuco
Playa Costa del Sol (Asia), enero de 2009
Pero, Chutito, no sé si me perdí o qué pero lo que hicimos esa mañana fue exactamente lo mismo que viste tú en Aguadulce, estábamos C-O-M-I-E-N-D-O en la playa, y nuestro cebiche no venía en bolsa pero sí en taper. ¿Es el taper “menos cholo” que la olla o que la sopa en botellón? ¿Es nuestro eishan palito de Glacial helado enterrado con mejor refinamiento que en las arenas “lorchas” de la Costa Verde? En esta carrera insaciable por ser menos cholo, no sé si terminamos siendo menos cholo para ser más… (¿?) algo que no definimos qué es pero que se define en su negación de lo cholo.
Lo que aparentemente jode a las Lilys y Marianitas en estas arenas del kilómetro noventeitantos no es que se coma en la playa, ni siquiera cómo se coma (si vieras cómo come mi pata Pipo el cebiche, me entenderías. En Lima es un Ernestito Dockers, pero en la playa, no le queda ni la “E”) sino buscar una manera retorcida de diferenciar prácticas tan esenciales como comer, dotándoles de elementos surrealistas que nos den la comodidad de la lejanía, que nos den la posibilidad de consolidar mi exclusividad de alguna manera, bro.
Finalmente, en Asia y en Agua Dulce la gente come en la playa: la práctica es la misma, el espacio y la modalidad de mi espacio es lo que cambia. No sólo como diferentes viandas sino que puedo contratar un ejército de limpiadores playísticos que pongan “tiza” mi arena, que recojan los palitos de helado de mis hijos, los tapers del cebiche que Pipo dejó en su sombrilla, y recrear una escena pulcra allí donde -sin limpieza- habría un Aguadulce pegosteado.
Me pondré reflexivo, tío, la choledad es más que un lío cromático, ves? Es un lío de espacios, de uso de esos espacios y del poder adquisitivo que tengo para hacerlos exclusivos. ¿Será que esos palitos enterrados en la arena nos acercan más de lo que creemos? ¿Será que esto confirma la idea Gastoniana que la comida nos une e integra aun cuando nosotros nos empeñemos en lo contrario? ¿Será que muchos no entendimos la parte final de la canción de Raúl Romero cuando decía alegre que “todos son iguales bajo el sol“?
El Chuto y Tuco conversan 1 aquí.
Bien hecha la diferenciación aquí. Son, en definitiva, costumbres recontra peruanas que cuesta reconocer más en unos que en otros. Por último, sobre las fraces de Marianita, pues qué decir, ¿les resulta acaso imposible diferenciar entre una mala práctica y la raza/cultura/fenotipo/gama faber castell que lo lleva a cabo? Es que realmente se piensa que tooodos los cholos son así. Claro, es algo muy humano eso de generalizar y meter a todos en el mismo costal. No sé, yo siendo cholo jamás tiro basura en la calle, ni cruzo en luz verde, y ni qué decir de la playa a la que ni siquiera voy. En fin.
yo he visto en Asia a gente comiendo sushi en mesitas de madera, que eran llevadas por chiquillos vestidos de blanco (como heladero antiguo)… en fin, siempre encontraremos el modo de diferenciarnos y de sentirnos mejores porque mi pescado crudo es ´menos populachero que el tuyo. “yo como corvina, no pejerrey”, esa es la cosa.
Marcar diferencias es un deporte nacional.
Ahora que leo algunos airados comentarios en otros posts sobre el humor y aparente permisividad que se emplea en este espacio para describir los comportamientos del peruano, he recordado que eran más o menos las mismas palabras que usaban varios para criticar a la paisana Jacinta. Entonces me pregunto, sin animo de crear polémica pero sí de tener una respuesta por parte de chutín, ¿en qué se diferencia el humor de este espacio con respecto al que usaba Benavides en su programa? Yo creo que el personaje de la paisana hacía lo que quería a vista y paciencia de un público que le celebraba las chusquedades, un público que al reírse de aquello como muchos lo hacemos aquí cambiando al sujeto, ¿no estaremos de alguna manera consintiendo este comportamiento o avalandolo al verlo no con una actitud severa sino más bien laxa, que sazonada con la risa, termina haciéndolo entrañable? La diferencia en el caso de este espacio es que se presta a la reflexión, no se queda en las risas estruendosas y nostalgicas del lector, aunque a veces veo mucho esto último y si me jode un poco porque al margen de celebrar la falta de cultura del peruano (tirar basura en la playa, la cultura combi o el llegar tarde o los ambulantes) deberíamos plantearnos una solución. Un saludo.
Marko, creo que tu comentario es justo, pero en la lectura a veces ironica y en la presentacion sarcastica de algunas de nuestras profundas y entrañables costumbres peruanas, se esconde tambien la solucion que cada uno de nosotros va dando a nuestras actitudes. Entre risa y risa, somos concientes de cuantas veces nos hemos comportado o pensado asi, y al identificarnos y sentirnos aludidos con cada post, pues nuestra choledad va evolucionando y experimentando nuevos rumbos. Por ejemplo, al leer este post se me viene a la mente cuantas veces yo me he espantado de ver “a la gente” ensuciando la playa luego de comer, sin embargo son esas las actitudes de desprecio y verguenza de nuestros semejantes las que nos convierten en “seres discriminativos” (si es que asi se dice). Ahora qe debemos de decir qe es una costumbre malisima, no la de comer en la playa sino la de dejar nuestra basura alli!!
saludos
Cholega Marko, gracias por su aporte y su inquietud, válida y compartida con muchos cholegas que nos leen y que no nos leen. No a profundidad pero lanzo algunas respuestas.
El humor como máquina de reflexión es un recurso poderoso, pero no exento de frivolidades. Y más aún en un país como el nuestro donde la historía de nuestra comicidad nunca ha sido la de una empresa seria y que apueste por una reflexión contundente. Risas y Salsa, Risas en América, La Paisana Jacinta, el negro Mama, la Cholicienta (por Tula), y demás personajes siempre nos han llevado por la vereda de un humor escandaloso, donde la risa proviene de la burla que hago, de la no-identificación, de la no-afirmación con el Otro del cual me río que convierte la risa en una burla vacía y hueca que, sí, me aleja en el plano de los imaginarios más de lo que ya estaba alejado en el plano de los espacios físicos reales.
Esta tribuna cuenta con una comunidad de lectores que traduce lo humorizado en una reflexión sobre lo absurdo de nuestras diferenciaciones. Muchos se reirán sin darle contenido a su risa equivocando el propósito de la comunidad chola a la que nos avocamos, pero de eso siempre habrá, colega, hasta que se dé cuenta que en este espacio no podrá hacer más uso de esa burla descarnada. Así, nuestra intención es que Marianita Villa se lea y se reconozca, y se ría de lo tonto y absurdo del estereotipo en el que ha caído, no porque sea un perfil generalizable sino porque todos podemos sentirnos identificados por prácticas snobs, discriminatorias, excluyentes o racistas. El objetivo es que la próxima vez que salgas a comer a la playa y pretendas decir que “eso es cholo” despectivamente, te acuerdes de lo que discutimos aquí, y te des cuenta que ese cuento de la choledad denigratoria es eso, un cuento que nos separa, cuando en la práctica estamos más unidos, revueltos y sazonados que un tacu tacu.
A mí no me daba risa la Paisana Jacinta porque el objetivo de su caricatura era reirme de ella. A mí me da risa Homero Simpson porque el objetivo de su caricatura es reírme de lo absurdo que se ve una familia disfuncional com la que dibujan, no porque crea que todos los gringos son tan cojudos como él; el tema está si quieres reírte de otro o de ti mismo. Aquí, nosotros queremos que te rías de ti mismo, y de tu choledad privada existente en cada uno de nosotros, no de crear diferencias donde no las hay.
Pero es básicamente cuestión de cómo quieras tú utilizar tu risa, claro, lo demás escapa al poder de esta humilde tribuna.
Sale un cebichito!
Quería hacer un comentario respecto al post de Lulu, donde dice sentirse un “ser discriminativo” por “espantarse de ver gente ensuciando la playa después de comer”. Bueno, yo no me considero discriminador, racista o clasista; pero realmente me da asco lo sucia que puede ser cierta gente al dejar una playa llena de desperdicios y eso no tiene porque estar relacionado a las clases sociales sino con los buenos modales y respeto al prójimo así que no te sientas mal por eso, sientete mal por la gente que es sucia. Hay gente muy pobre o muy “chola” (como les gusta llamarlos a algunos) que puede ser muy limpia, y gente muy pituca o muy “blancona” que también es cochina.
Yo no creo q el problema sea comer en la playa porq desde sopa en botellón (bueno, quizás sopa en la playa si sea un tanto desagradable), tallarines rojos en olla, huevos duros, cevichitos, triples, panes con pollo, etc, etc todos lo hemos hecho de una u otra manera; pero la diferencia es como lo hacemos, y no digo es necesario tener un ejército de empleadas domésticas para limpiar lo que ensuciaste, basta con que lleves bolsas y recojas toda tu basura para botarla en donde corresponda, al menos eso es lo que me enseñaron en mi casa.
Realmente no me molestaría ver a alguien comiendo tallarines rojos (en la práctica no le veo diferencia con comer ceviche, caviar o lo q sea si te da hambre en la playa) si usara algún tipo utensilio para servirlos (no los dedazos como dijo chuto) o si comieran sandías (y/o cualquier tipo de fruta) sin necesidad de escupir las pepas a donde caigan y dejando el area de playa que ocuparon tal cual la encontraron (aunque “tal cual la encontraron” en algunas playas de nuestro litoral puede ser asqueroso de todas maneras).
Así que no nos hagamos bolas, tratemos, en la medida de lo posible, educar a la gente, una sugerencia sutil a los vecinos de playa o al menos predicar con el ejemplo, en lugar de criticar. Que lance la primera piedra el que nunca haya botado basura en la vía pública… yo lo he hecho y me avergüenza decirlo.
Las Lilys, Marianitas y los Ernestos peruanos deben ser material de estudio para National Geographic. Las playas son un buen lugar para empezar ese estudio y observar las costumbres/creencias sociales de nuestra tribu peruana
-El lugar que escojamos para nuestro dia playero es importante para nuestra percepcion personal y salud mental. No basta que haiga arena, agua con olas y un buen clima. La creencia popular es que si acudimos al pedacito de Costa donde los miembros con mas estatus social de nuestra tribu acuden, automaticamente compartimos ese estatus por todo el año (no importa si nos quedamos solo un fin de semana).
-Si vamos con una persona que nos ayuda con los mas pequeños, esta persona simplemente no puede vestirse igual que nosotros, es decir, en ropas de baño normales o bikini(horror!). Pueden asumir que es mi mama, mi hermana menor, mi sobrina o mi hija y eso no es justo.
-La manera en que nos alimentamos en nuestra tribu, es causante tambien de diversas formas de desprestigio, rechazo, burla y finalmente discriminacion. Los botellones, bolsas, “coolers”, “tapers”, platos de plastico, ollas, cubiertos, helados, servilletas, chelas, agua, “gatorade”, sombrillas o sillitas son los materials clasicos con que medimos la inferioridad o superioridad social de nuestro projimo playero.
-Solo ciertos miembros de la tribu obtienen el perdon social si es que hubo una falta de civilidad. Por ejemplo: el culpable hizo un huequito en la arena para enterrar la patita de pollo que acaba de terminar. El vecino playero no lo ve mal porque el culpable vino con sus “coolers”, “gatorades”, su mini-mesa desplegable y es medio caroso pues.
-Otra creencia de nuestra tribu, es que las playas se limpian solitas asi que no hay necesidad de preocuparse por nuestros propios desperdicios. Son muy pocos los que asean el metro cuadrado usado antes de irse (incluyendo a Lilys, marianita y ernestito).
Lamentablemente, al ser uno de los pocos países del mundo que aún arrojan todo su desagüe al mar sin siquiera hacerle un tratamiento a las aguas servidas, las playas no sólo no se limpian solitas, sino que se ensucian solitas. Al menos tratemos nosotros de no ensuciarlas más llevando nuestras respectivas bolsas de plástico para la basura.
coman, beban, be free, pero luego, por favor, en una bolsita toda la basura y así todos podemos alabar y justificar nuestras milenarias costumbres. un poco cansado, si, de lo mismo, tods tratan de jorobar al que tiene algo y de justificar al que tiene menos que algo. la verdad es más simple, el que tiene es por algo y el que no tambien, incluida la cultura. Mi esposa es profesora en una facultad de Medicina y todos los finales de ciclo ve como los proximos doctores del Perú no saben una papa de nada, no estudian y luego llaman sus papitos por que están invirtiendo tanto en sus hijitos para que luego los jalen por burros, como¡¡¡¡??, estamos en la epoca del facilismo, todo lo facil, lo light, para no quedar mal ni en el blog, seguir justificando al MUGRIENTO que ensucia lo que nos pertenece a todos es un facilismo hipocrita, la mugre es mugre
esto es el perú, no es maiami. en otra parte del mundo no hay gente asi, por eso me siento orgulloso de ser peruano, tenemos lo nuestro
han ido uds autores bloggers a agua dulce?
ya cuñao.
Como vamos a ser iguales bajo el sol???
Los blanquitos se broncean diferente a los oscuritos!
xD
Tienes toda la razon , basta con oir al rata de Leon hablar a su secre para ver que todas las clases sociales son iguales porque todos los peruanos somos iguales. Ahhhhhhhh no , no somos iguales, la diferencia esta en que la clase alta es HIPOCRITA y no ve la viga de sus ojos. Ademas que ahora hay una NUEVA clase alta que vino de abajo , trayendo todas sus malas costumbres y sus habitos ok? Asi que no vengan que la clase alta es sinonimo de educacion porque ya no es asi.
Asu, si vieran todo el tsunami de reacciones que ha originado el premio a La Teta Asustada, hay mucha carne ahí, palabras como pituca, blanco, cholo, envidia, extranjero, racismo, están más presentes que nunca. A ver si se sacan un post sobre el tema para revivir un poco el blog lo veo apagado. Saludos.
Ni he ido a Agua Dulce ni a Asia! Plop!
todo me llega al wbo malditos hidjosde la gran pvta se creen sabe lo todo no malditos malparidos rekonchadesusmadres, todo esto me llega a la punta del wbo …. T..T