Preparaciónen olla comunal
Porciones: descentralizadas
Dificultad: Alta
Para la base, poner a fuego lento:
- 1 cucharada de creatividad y solidaridad
- 3 tazas de multiculturalidad
- 2 cucharaditas de biodiversidad
- 5 recetarios molidos de comida peruana
- 1 cuaderno de datos históricos cortado en dados (subrayar el capítulo del Imperio Incaico y la Independencia. Reducir la atención a los capítulos de la Conquista o la Guerra con Chile)
- 1 álbum fotográfico de bailes típicos macerado en regionalismos en su punto.
- 1 extracto de costumbres peruanas remojado en jerga al olivo (procure que no falte los “ahorita”, los “ya” ni los “pues”).
Espolvoree harta escarapela mientras se canta una estrofa superada del himno nacional.
Para la carne:
- Amase con harina de papa un conjunto de criollos, shipibos, serranos, mestizos, mulatos, blancos, morenos, indios, chinos, negros, asháninkas y achólelos todos en un cuerpo uniforme. Adicione otorongo, huanaco, cuy y caballo de paso para darle versatilidad.
- Cuide que la proporción sea homogénea, no queremos sentir un sabor más que otro, pero que se sientan todos. Garantice que haya indigenistas, nacionalistas, derechistas, socialdemócratas, conservadores, snobs, alienados y otras tendencias ultraperuanizadoras: no deje nada afuera. No olvide a los que viven fuera.
- Eso sí, los ingredientes no querrán unirse por las buenas, así que agrégueles en hilo un par de huevos (para darles valor bien macho) y un puñadazo de afrodisiacas conchas negras (para darles fuerza a lo chola power).
Para la salsa, mezclar:
- El último cartucho de Bolognesi, 5 kilos de actitud de Grau, el coraje de Micaela Bastidas y Flora Tristán, la perseverancia de Túpac Amaru y la necedad de Cahuide.
- Ralladura de Machu Picchu, 2 centímetros cuadrados del lanzón de Chavín, un puñado de tierra de Kuélap, unas raíces de manglar norteño, un hielito del Huascarán, y su agüita del Rímac, el Amazonas y el Titicaca. Procure cantar la sonadita de “cumbres nevadas” mientras los añade.
- 3 onzas de pisco, una chelita al polo, bastante inca kola, 1 combi con sitio al fondo, un pelo de perro chino, un atadito de espárragos (listos para la exportación) y bastante kiwicha
- 1 compendio hervido de música negra, previamente mezclado con un pañuelo de marinera, una melodía de huayno, 1 triciclo chicha, el último disco del Grupo 5, la voz de Dina, una guitarreada de vals criollo y un DVD de rock en español
- Poner en baño María varias estampitas de Sarita Colonia, Señor de los Milagros, Santa Rosa de Lima y San Martín y colocar en capas al estilo causa.
- Hongos y laureles deportivos a discreción, una pelota de fútbol, una raqueta de ténis, una tabla de surf y una net de vóley son los primeros sugeridos.
- Dejar que manos morenas añadan picarones y anticuchitos, emoliente, un buen King Kong, bastante aeropuerto y un tacu-tacu criollo. No olvidar el tamalito, un sevillano, los frejoles, el pato, la chicha, el pancito serrano, la sopa seca y palmitos envueltos al estilo juane
- 1 antología encurtida de poesía peruana, los colores de Szyslo, un artículo copiado de Bryce, las letras de Vargas Llosa, los cuentos de Ribeyro. Picar en juliana 3 retablos ayacuchanos, 2 ceramios de Chulucanas, 1 caballito de totora y unas orejeras de Sipán.
Para la cocción final:
Colocar el preparado en una fuente rojiblanca previamente engrasada con un menjunje de piratería, un poco de impuntualidad, algo de informalidad, una pizca generosa de corrupción, años de triste violencia, chisme a granel, y tres cucharones de racismo y desigualdad. El chef recomienda renovar de a pocos este menjunje por otro más fresco y de mejor sabor, aun cuando le cueste tiempo encontrar los ingredientes y la cocción sea lenta.
Ralle optimismo (como el de Wong) sobre la preparación y lleve al horno por unos años. “Adorne” con una hojita de promesas políticas con olor a acuerdo nacional y sirva con bastante arroz.
Como toda receta, usted puede cambiar los ingredientes por otros de menor o diferente calidad y poner bastante mucho de su propia cosecha. La idea es que cada cocinero pueda preparar una peruanidad muy propia pero común con la de los demás.
Cuando lleve la preparación a los comensales, cuide de que el protagonismo excesivo de algún ingrediente no le desarme la unidad conseguida. Le tomará décadas volver a construirla.
Provecho con su choledad.
Chef Chuto Ch
Restaurante 7 tenedores “Mi choledad privada”
Nota del chef:
Eso sí, no espere que lo llamen del Record Guinness, ganarse el Oso o el Oscar, quedar finalista en algún programa concurso gringo, liderar algún Campeonato Mundial ni ser declarado una de las 7 maravillas del arte culinario para valorar lo que tanto esfuerzo le ha costado cocinar. Ya estuvo bueno de concursos.
P.D.1 Gracias al buen Sebas por la creación fotocholística.
P.D.2 Este es el primero de varios posts inspirados en los resultados que ustedes, cholegas, mandaron en la encuesta para esta choledad.
P.D.3 Contenido de esta receta será incluido en futuro texto educativo de una editorial peruana. Valen sus aportes y comentarios para la discusión.
Ah no, a la salsa tienes que echarle harta canela, peeeeee…si no, queda desabrido ;). Nomás te perdono porque por ahí incluíste al Rímac–bueno, el río, pero algo es algo.
Y ya que estamos en lo de la salsa, te faltó mencionar a Chabuca, no a la chola pero a la grande Granda. Alguien también te sugerirá a Yma Súmac de seguro.
“un artículo copiado de Bryce” jajajaja, qué j**ido, Chuto…
¡Genial, Chef Chutín! Como para chuparse los dedos e hinchar pecho. ¡Saludos!
Te falto un toquecito de kion para honrar el aporte de personas como Angelica Harada (Princesita de Yungay), Juan Wong Popolizio (Juaneco y su Combo), Eulogio Nishiyama (fotografo y cineasta cusqueño)
Disculpen, pero interrumpo esta encantadora cena-show para mostrarles un compatriota que está causando furor en la internets:
http://www.cuteoverload.com/2009/03/panther-cub.html
Le darán camote para su pelito???
Espectacular! me lo comeria desde cualquier parte del mundo, y con lo lejos que estoy, honestamente pediria delivery! y pagaria con nuevos intis, por supuesto.
Yo sin embargo le pondria una pisca de gobernabilidad y otra del pomo de las dictaduras disfrazadas, para que se comprenda el sabor que queda en boca cada vez que no hacemos las buenas selecciones ante las urnas
Efectivamente, somos cada uno de los peruanos, la mezcla de todos esos ingredientes, con porcentajes mas, con porcentajes menos. Si metemos todo eso en una licuadora, el producto es nuestro ser, nuestra existencia. Yo creo que es la mejor definiciòn de Peruanidad.
A la Chabuca la tenemos en el ingrediente musical. El kion me parece báasico, lo agregaremos.
Lo mejor ha sido lo de incluir un pomo de la dictaduras disfrazadas, ese saborcito amargo es necesario y aleccionador.
Buenazos aportes, cholegas. Sigamos cocinando, qué más.
Y de postre una carretilla D’Onofrio completita!
buena receta, aunque pienso que el término cocinero es el más apropiado, a menos que mi querido chuto tengas años de experiencia cocinando, sólo el tiempo determina si eres chef o no