Nuestra choledad aloja diversos tipos de voces que se hacen oír cuando algo fuera de lo rutinario ocurre. “Lima comenta” dicen algunos, “Radio Bemba” lo llaman otros. Es una actitud (no sabemos si fuenteovejunesca) que siempre aparece como el supremo autor de cualquier hecho narrado. Ello también lo vemos en la denominada pantalla “chica” (y eso que ya los choliplasmas superaron tecnológicamente el concepto de “chica”) donde el arte de saber maquillar la fuente de alguna noticia es un arte magalyesco por excelencia que culmina con la colocación de la etiqueta “sin confirmar“.
Sin embargo la mejor de todas las facetas de este arte la llevamos los cholos “de a pie” en los genes. ¿De que estamos hablando Wilis? Cholegas, estamos seguros que más de una vez hemos visto cómo en medio de una conversación perucha aflora alguien que con bibliográfica actitud anota lo siguiente “Oye dice que no va a haber clases” ó “dice que mañana es feriado“. Lo primero que viene a mi mente como respuesta es saber quien está diciendo lo que mi interlocutor indica con tanta convicción y seguridad. Mi reacción inmediata es “¿Quién dice?”, sin embargo, la respuesta no es por lo general alentadora (Ojo: podemos hacer también la de Cool Mc Cool e ir al contenido del mensaje al estilo del ¿Que dice Harry que dice?). Al parecer se trata de un narrador omnisciente, una suerte de Gran Hermano o la voz que, desde la zarza ardiente, le habla a Moisés con eco. Es un personaje que no sabemos de donde proviene pero que vive en nuestra choledad y dice cosas muy interesantes. Esa voz incógnita, vaticina el clima, programa reuniones en nuestras agendas, es especialista en medicina, ciencia y cultura general, envía correos electrónicos, es más, podría hacer casi innecesarias muchas de nuestras preocupaciones diarias, porque lo sabe todo. El problema es, como repito, que no sabemos donde vive ni quien es.
Muchas veces para cubrir su verdadera identidad aparece como un colectivo amparado en el plural, sumandole esa “n” adicional, que aunque parezca insignificante le da otro significado a nuestro descubrimiento noticioso. Y es que al parecer tenemos que encontrar al aval, a esa mancha peruchola que respalde, cual notario, nuestro descubrimiento de manera que consigamos la autoridad buscada y le demos el toque científico a nuestro dicho, esa prueba irrefutable de veracidad perucha. Nótese además que esta utilización del “dicen que” va siempre acompañada de un tufillo inoloro de inmediatez. Y es que tenemos que utilizarla siempre que estemos por lanzar una noticia calientita, el chisme del día, la “última”. En esos momentos en que llegamos jadeando y desesperados por tener un interlocutor que valore nuestro hallazgo.
Bueno cholegas, sigamos en la aventura de ésta choledad que ha solicitado un préstamo al Cholibanco del Tiempo (¡si hay un Banco del Trabajo porque no del Tiempo!) para seguir publicando en esta tribuna.
p.d- Ver aquí la versión de La India de este famoso dicho que pulula en nuestra choledad.
Hola chuto..q bien que vuelvas a escribir. Un comentario asi al aire nomas, es curioso como la nueva transmisión oral de información sin fuente cierta esta constituida por los forwards…es muy comun ahora escuchar que alguien suelta un dato que aparentemente resulta curioso y revelador (ademas de novedoso) y al preguntar la fuente..es algo como :”ahh lo vi en un forward”, sin embargo nunca se cuestiona las fuentes del forward pero la gente asume q porq esta en un forward algo de cierto va a ser y andan por la vida difundiendo cosas como que es una coincidencia astrologia que la secretaria de kennedy se apellidara lincoln y la de lincoln kennedy y que ambos presidentes fueran asesinados.
Saludos
El uso de giros lingüísticos tales como el “se dice”, “dicen que” y similares, no sólo se usa en el Perú para que el interlocutor quede a buen resguardo al pronunciar la máxima idiotez imaginable en una conversación (ej. “-Dicen que el funeral de la Alicia Delgado llenó todo el estadio. -Ese fue el de Micheal Jackson imbécil!!! -Bueno eso me dijeron pe’…”); sino que muchas veces se utiliza cuando el peruano se apresta a lanzar alguna injuria o difamación gratuitas contra su interlocutor (ej. “-Se dice que eres el profesor más huevón de la facultad compadre. -¡Qué!¡¿Quién dice eso carajo?! - Naaaaa compae… así he oido nomás.”) de tal manera que el malediciente no sólo se permite lanzarle la injuria en la cara y recrearse con la reacción de su víctima, sino que además se ubica en la privilegiada posición de infidente y pata del alma del injuriado, cuya amistad puede necesitar en un futuro no determinado.
El uso prolífico del impersonal en el Perú, para agredir, difamar o simplemente decir estupideces, deja totalmente en off side a los extranjeros (sobretodo anglosajones) acostumbrados a exclamar simplemente en sus países de origen “Creo que eres un huevón”, cuando efectivamente el emisor del mensaje piensa que el resceptor del mismo es un huevón. Son pues estas sutilezas idiomáticas y la necesidad diluir en terceros, a la manera de fuenteovejuna, toda responsabilidad sobre lo que afirmamos, pensamos o creemos, lo que caracteriza nuestra choledad y permite reconocernos en cualquier punto del orbe como cholegas. Bueno, según dicen no….