“Cuidado Chutín, no juegues con eso porque te puedes hacer yaya” es una de las primeras frases que mi madre me decía al oído cuando era un cholibebé. Y si no le hacía caso y conseguía la vaticinada yaya, probablemente con ánimo consolador, entonaría aquel optimista y analgésico sonsonete “Sana sana colita de rana….“. Y si bien este término es usado [...]