Desde la adolescencia femenina más perucha, camuflada lejos de las élites de la socialité limeña, aparece entre los matorrales, Laura Chaira, nuestro personaje bandera número 10.
Siempre hay una Laura Chaira en todo grupo de varones desbocados, hagan memoria. En sus tiempos de joven formación Laura descubrió que no era necesario desbocar coquetísticamente su feminidad sino que, por el contrario, suspender temporalmente los arrebatos de su sexualidad podría generarle réditos [...]