Las grandes metrópolis suelen tener un tránsito caótico. No es novedad que Lima se ha convertido en una ciudad dónde “meter” machística y fálicamente el carro para “ganarle” (¿estamos en competencia?) al otro se ha convertido en una obsesión cuasi freudiana. Es más, pasamos de la conciencia total de una evidente infracción de tránsito a “hacernos los [...]